viernes, 21 de marzo de 2014

El captcha

Ya le gustaría tener a Marcos la mitad de energía que tenía el niño. Con tan solo 2 años Mario superaba su paciencia muy a menudo y a ciertas horas del día parecía que su combustible no se iba a agotar nunca. Además ya andaba y eso se había vuelto un problema añadido, no es que desease que su hijo no se desarrollase con normalidad pero le hubiera gustado que siguiese gateando unos meses más para no tener que estar siempre con los nervios a flor de piel por temor a que se cayese.

En ese ratito en que su "miniyo" se había puesto a jugar con un puzle compuesto por cuatro piezas enormes que aún a veces le costaba colocar, él había aprovechado para hacer unas compras en internet.

Cansado por las dos horas de plancha que le esperaban se quedó mirando el final del proceso para adquirir un libro de cuentos para leerle a Mario por las noches. Antes de darle a aceptar sólo tenía que completar un último paso: el captcha.

Almudena le había contado en una ocasión que las imágenes de verificación que se usan en algunas páginas para comprobar que no eres un robot están compuestas por dos imágenes distintas: una foto y otra que parece más mecánica, como hecha en el ordenador.

Le había dicho que la única que contaba para poder seguir adelante era la segunda, pues la otra formaba parte de un programa que te lo ponía ahí para que tú le dijeses qué creías que era, y así, juntando lo que miles de personas consideraban que significaba acababan transcribiendo los libros a los que sacaban esas fotos con el fin de que fuese la comunidad, de manera casi autómata, la que los transcribiese, ya que hacerlo a mano era laborioso, costoso, y llevaría mucho tiempo.

Aquel día Marcos se quedó sorprendido ante esta curiosidad y hasta ese preciso instante no se había parado a pensar en cómo influyen los avances tecnológicos y las innovaciones empresariales en cosas cotidianas a las que no les daba importancia.

Se dispuso a poner el captcha y lo transcribió sin pestañear, pero reflexionó unos segundos, volvió al primero y... decidió ponerlo de manera errónea. El proceso siguió su curso como si nada, dando la acción por correcta.

Y Marcos sonrió. En aquel momento se dio cuenta de que una persona no muere del todo mientras exista alguien que la recuerde.

16 comentarios:

  1. Qué genial... me encanta esa idea, de verdad
    Besos ;)

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    1. Esa idea es lo único que nos queda. Biquiños!

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  2. Guau, qué chulo! Qué idea final, que es cierta cien por cien. Y no veas qué identificación con la primera parte, mucha, te lo aseguro.

    Besos!

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    1. bueno bueno.. pero como mola esta pistola no?
      qué buenas ideas y relatos e historias tenemos por aquí!! me gusta!!!

      un ratico bien entretenido, más más más más!!!!!

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    2. Gracias a las dos, con esos comentarios me animáis a que siga escribiendo. Lo cierto es que mientras escribía la primera parte me acordé de ti M, y de ti Sugus, por eso puse "miniyo" xddd! Biquños a las dos!

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  3. Ese lo que quería era bajarse el libro gratis, que para comprarlos no piden el captcha XDDD
    Cada día aprendemos una cosa nueva, por lo menos. Hoy ha sido ésta.
    Besos!!!

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    1. Jajaja, este padre de familia es muy legal hombre. De alguna manera tenía yo que meteros lo del captcha, para contaros esa curiosidad. Biquiños!

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  4. Me encantan las teorías de la conspiración. Jajaja. Besotes!!!

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    1. Yo he probado a hacer lo del captcha y créeme, es cierto. Biquiños!

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  5. Juas. A veces abro páginas sobre cualquier chorrada y me divierte ver como cambian los anuncios con los que te bombardean. Curioso.

    Por cierto, en tres ocasiones ya me ha dicho el cacharro que no puedo añadirme como seguidor en el blog. ¿Debes dar permisos, po es que me tiene tres kilos de rabia y dos de manía?

    Besos.

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    1. Eso pasa en todos los blogs, me da a mí que al cargarse el google reader se han llevado eso también por delante, porque ya lleva un par de semanas así. Biquiños!

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  6. Holas!!! como te comenté hace un tiempo, me gustan tus relatos y en el modo que tienes para transmitir y llegar al lector, salvo que en este caso, hay un guiño muy bonito que me ha encantado.
    Me alegra mucho leerte!
    Muaks!

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    1. Gracias por tus palabras David, además de que me importa tu opinión, como la de todos aquí, tu caso es especial porque me echas una mano muy a menudo. Biquiños!

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