viernes, 25 de abril de 2014

Una historia, una frase (IV): La buena impresión

Subía las escaleras refunfuñando, maldiciendo porque aquel tipo era un patán. Se creía que porque era chica podía tratarme así. Se bajó del coche y me dijo que me apartara, que él había sido el primero en haber visto ese hueco para aparcar. ¿Pero de qué iba? ¿Creía que por ser una chica menuda podía tratarme así?

Y mi amiga Mónica diciendo que lo dejase estar, que la gente de hoy en día estaba muy loca y que aún me iba a caer una hostia. Hostia la que le iba a dar yo en forma de patada en los cojones, qué poca empatía por su parte joder, me da rabia que Mó sea de esas personas que se dejan avasallar y que nunca reclaman su sitio.

No sé cómo me iba a aguantar el dentista en ese estado, si ya bastantes nervios tenía porque me iba a quitar la muela del juicio, añadiéndole esto ya no me soportaba ni yo.

Y subiendo las escaleras ni lo vi y le di un golpe en el brazo, pero no le pedí perdón, estaba tan enfadada. Normalmente no me comporto así, y me morí de vergüenza cuando me dijo: "En esta vida, señorita, la buena educación es el mejor de los complementos para una dama".

En ese momento, cuando le miré a esos profundos ojos negros, me di cuenta de que nuestra existencia se repetía una y otra vez, y de que estaba ante el padre de mis hijos, aquel que me había dado tres preciosas niñas, pero esta vez algo había cambiado, no sé por qué mi buen humor habitual me había abandonado.

Ya no tendría tres niñas, al menos no con él, se notaba disgustado y sé que no le habría podido hacer cambiar la mala opinión que se había formado de mí ni en mil años. Ya sabéis lo que dicen:

"Nunca hay una segunda oportunidad para dar una primera buena impresión".

No podría repetir mi historia con él, al menos no en esta vida, ni los aciertos, ni tampoco los errores. Pero recordaba que era una persona maniática y que lo dirigía todo, hasta cómo colocar los cubiertos en el escurridor cuando se fregaba. Tenía esas manos tan finas y hasta el cuchillo más delgado lo manejaba con la máxima precisión, y pretendía que todos fuéramos iguales.

Así que pensándolo mejor, quizás este encontronazo no hubiera sido tan malo, ahora sí que podría vivir una vida diferente dentro de este universo cíclico. Sería emocionante... O no. En todo caso, sé que tendré otra oportunidad de rectificar si me gusta más lo que he perdido esta vez.

En estas cavilaciones andaba yo cuando por fin llega mi turno. Y cuando entro pienso: ¡Caray! ¡Pero qué bueno está el dentista! Menudos ojos negros, como los que yo recordaba de mi marido.

22 comentarios:

  1. Hola a todos, la frase de hoy no sé de quién es, pero la he visto muchas veces. Si alguien sabe el autor, cualquier comentario será bien recibido. Espero que os guste. Biquiños!

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  2. Cierto es que a menudo nos dejamos llevar por la impulsividad, sin detenernos a pensar primero que aquella primera carta de presentación es la que moverá todos los acontecimientos venideros. Estamos tan ciegos...
    Menos mal que me posee Matrix y yo lo veo todo muajajajjaja!!!

    Ni idea de quien es la frase ;)

    Biquiños!!

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    1. Pues como dicen ahí abajo, de Óscar Wilde. Ciego estás tú a copichuelas jajaja. Biquiños!

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  3. Me encanta la historia, y por cierto, la frase es de Oscar Wilde :-)
    Besos

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    1. Muchas gracias por el comentario y la aportación, no tenía ni idea de quién era, ahora ya me has sacado de la duda. Biquiños!

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  4. También me suena haber leído la frase alguna vez pero tampoco consigo recordar si me enteré de quién era... El relato está muy bien, por cierto. Me ha recordado a la teoría del eterno retorno de Nietzsche. Estoy hoy de un filosófico... Besotes!!!

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    1. De Óscar Wilde me han dicho. Sí, es esa teoría, me inspiré en una entrada de otro blog. Biquiños!

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  5. Ainsss la primavera.... XDDDD Ves tios buenos por todas partes ;)
    ¿Te puedo contar un secreto? :P Hay un objeto llamado garrote, que si lo haces impactar con la fuerza suficiente en la cabeza de alguien, puedes conseguir que pierda la memoria inmediata. También le puedes matar, así que las autoridades recomiendan usarlo con prudencia, y sólo por personal cualificado.
    Si tan convencida estás de que tiene que ser el padre de tus hijos, no me lo pensaría.... ;) (seremos tu coartada)
    Besos!!!

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    1. Sabes que esto es todo ficción verdad cielo? Jajajaja. Con la suerte que me gastó acabaré con un informático, ya lo verás xddd! Biquiños!

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    2. Ya sé que es ficción jajaja.
      Eh! Que los informáticos no son mala gente. Yo lo fui mucho tiempo y mira. Soy tratable y eso.
      Besos!!!

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    3. Eres tratable porque no tengo que aguantarte en el curro muajajajaa :P Biquiños!

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  6. No había leído nunca esa frase.
    O si y tengo alzheimer????

    Ay Dios.....

    Besos.

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  7. Jajaja, como a Álter, yo también he pensado en Nietzsche cuando te he leído.

    Y la cita no me sonaba hasta ahora, pero es muy, muy cierta. No podemos controlarlo todo y, desde luego, primeras impresiones solo hay una, y tiene su peso.

    Biquiños!!

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    1. Es cierto, y como alguien nos coja en un mal día, apufff. Biquiños!

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  8. jajjajaj.. mandi.. pero hija!! que vas diciendo de los lastbeeteros!! con lo bien que manejas las teclas!!!!! me ha encantado el relato y la frase... es tan real.. y a veces no nos damos cuenta..

    cuantos maridos y dentistas habré dejado pasar!! jajjajajja.. unos cuantos ehhh.. pero por ellos. ;)

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    1. Pues al próximo míralo bien no vaya a ser que te convenga jajaja. Biquiños!

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  9. ¿Te has casado con el dentista? Joer, hoy no pillo nada.

    Bickinñs

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    1. Pues no, pero si me hiciera los tratamientos dentales gratis no sería mala idea xd! Biquiños!

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  10. Mi dentista es mujer, y además podría ser mi hija.
    No tengo suerte con los tíos buenos.
    Ains.

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    1. Vaya por Dios, pues o cambias de dentista o buscas en otra profesión. Biquiños!

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  11. Mira, la frase me encanta, es genial y dice una verdad como un templo, puede que la utilice en mis relatos. ;)

    Con respecto a tu relato, genial también, como siempre. Me encanta leerte, mucho.

    Besos!

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