martes, 27 de mayo de 2014

Breviario de campaña electoral, de Quinto Tulio Cicerón

Como acabamos de pasar las elecciones europeas y creo que este libro viene muy a cuento, voy a aprovechar para rescatar esta reseña que hice en el otro blog el 8 de noviembre de 2012. Ahí va:

En el año 64 aC Marco Tulio Cicerón se presenta como candidato al Consulado, la más alta magistratura de la República Romana. Su hermano pequeño, Quinto, decide ayudarlo y le escribe el Commentariolum petitionis -así denominado en latín este Breviario de camapaña electoral-, una larga carta en la que le aconseja cómo batir a sus adversarios y así convertirse en cónsul.

Nunca pensé que leería un libro así pero la culpa es de Manu que con sus "no creo que te atrevas a comprarlo", y "si lo compras será por hacer la coña pero no lo leerás", pues me ha picado y lo he leído.

El libro es muy muy corto, se lee en media hora si te pones, aunque bien es cierto que es necesario hacer una reflexión después de leer cada capítulo para asimilar lo que Quinto Tulio nos cuenta. A este señor le he rebautizado como el "Amiguito" porque su libro se resume básicamente en el refrán "hay que tener amigos hasta en el infierno".

Todo lo que dice sobre cómo conseguir un cargo político se puede aplicar perfectamente hoy en día, descubrimos con esto que la sociedad, salvo tecnológicamente, no ha evolucionado en nada, seguimos con las mismas virtudes y sobre todo con los mismos defectos.

Tengo que decir que el libro lo he leído en gallego (cosa que no me gusta porque cuando traducen utilizan palabras demasiado rebuscadas que realmente no usamos cuando hablamos y por eso me cuesta entender). Por ello las frases que más me han llamado la atención y que os dejo a continuación son de traducción libre (es decir, la mía):

- Los que viven en los pueblos y en el campo se consideran amigos nuestros solo con que los llamemos por su nombre.

- Todos son así, prefieren una mentira a una negativa.

- “Esto es Roma”, una ciudad constituida por el concurso de los pueblos, en la que abunda la traición, el engaño y todo tipo de vicios, en la que hay que soportar la arrogancia, la obstinación, la envidia, la insolencia, el odio y la impertinencia a muchos.

- Creo que tiene que ser muy prudente y muy hábil el que vive rodeado de tantos hombres con vicios tan diversos y tan graves, para poder evitar la hostilidad, los cotilleos, la traición, y para que una misma persona pueda adaptarse a tal variedad de costumbres, de discursos y de intenciones.

6 comentarios:

  1. Creo que esta no la había leído yo :P Y el libro tampoco.

    Hay cosas en las que creo que nos resistimos a evolucionar, como dices. Y es verdad que en este tema en concreto poco hemos cambiado. Y cuando alguien intenta plantear algún cambio ya se puede preparar para recibir palos, porque ya es un extremista. Preferimos, como en muchas cosas, sufrir en una relativa comodidad que afrontar cambios.

    Biquiños! ;)

    ResponderEliminar
  2. Cicerón, maltratado por la historia, pero un gran orador y un gran pensador de sus días.

    Supongo que en la época, como ahora, tenían mucho de demagogos, pero hay que pensar que al menos entonces no tenían que disiular tanto porque el pueblo llano directamente no tenía nada que decir en el Senado, Cicerón al menos fue consecuente, lo que le hizo perder la vida.

    Besotes.

    ResponderEliminar
  3. Pues no me hubiera dado a mí por leer un libro así pero oye, ¿quién sabe? Ya veo que todo es ponerse. Jajajaja. Besotes!!!

    ResponderEliminar
  4. Es tan actualizado como este mismo momento. Es el manual de los habitantes de Macondo, por lo menos el mejor intento...
    Saludos.

    ResponderEliminar
  5. se lee en media hora???
    Si partimos de que la política me parece un cagarro mal hecho y que el libro se lee en media hora, eso significa que ya puedo dejar de leer veinte veces el bote de shampoo XD

    Ahora imagina otra escena que no sea la mia en el salón de lecturas muajajjajaja ;D

    Besos!

    ResponderEliminar
  6. Ya tomo nota de la reseña pero no prometo nada. Como decía Mafalda: que paren el mundo que me bajo!

    Besazo.

    ResponderEliminar

Un post sin comentarios es peor que un día sin conguitos. A mí me encantan y me alimentan (los comentarios, quiero decir) así que anímate a dejarme el tuyo, me alegrarás el día.