viernes, 23 de mayo de 2014

Una historia, una frase (VIII): El balcón

Era todo nuevo pero no porque se hubiese comprado hace poco sino porque nunca había sido usado. Las mantas estaban en el armario, encima de la cama solo una colcha y era suficiente porque allí siempre daba el sol. Las ventanas eran puertas correderas que daban a un balcón donde corría el aire. Fuera se estaba mejor que dentro, igual que pasa con los problemas.

Si miraba hacía atrás se veía a si mismo reflejado en las puertas del armario, pues estaban formadas de espejos. Pero él nunca miraba atrás. Así que decidió apoyarse en el borde del balcón que tenía a la altura del pecho y mirar a las estrellas mientras el viento le erizaba el pelo de los brazos a la vez que lo reconfortaba.

¿Dónde estaba? Con él, siempre estaba con él, porque nuestro peor enemigo somos nosotros mismos. Pensaba y miraba la playa que se veía desde ese pedacito de paraíso, ignorando el claxon de un coche que exigía a otro que no estorbase en su camino.

Él no lo sabía pero allí estaban los dos, estaban al borde del precipicio, pero dieron un paso adelante. Hacer o no hacer, todo constituía una decisión que no le servía. Hoy no había estrellas fugaces que sacasen una expresión de asombro, hoy no pediría deseos, hoy no se desgarraría ni patalearía. Las lágrimas recorrían su cara hasta llegar a su barbilla pero lo hacían en silencio, estaba cansado de escucharse en aquella situación.

Aunque tomó la decisión de no seguir sufriendo sabía que el camino era arduo y duro y que todavía le quedaba mucho por recorrer. ¿Qué es lo que tenía aquel balcón que le recordaba sentimientos tan tristes? Lo que tenía es que le daba la tranquilidad suficiente para estar en silencio y trasladarse a otro lugar.

9 comentarios:

  1. La frase de hoy me ha dicho Chema, de Bitácora de Macondo, que es de Gregorio Álvarez ;) Espero que os guste esta historia. Biquiños!

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  2. Te quedó bien y me gustó :)

    Besotes.

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  3. Pues entonces dio(dieron) una birria de paso. Si estás al borde, te caes. Si eres un exagerado y a 20 metros le llamas "al borde", pues eso es ya apreciación personal.
    Mucho mejor la historia que has montado, que la frase en sí. ;)
    Besos!!

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  4. A mí la frase me ha recordado la película Thelma & Louise.

    Y la historia me ha puesto melancólica ;-))

    Besos.

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  5. me gusta el final: "le daba la tranquilidad suficiente para estar en silencio y trasladarse a otro lugar" porque muchas veces vamos a sitios que no tienen nada de especial pero nos hacen poder "viajar" mentalmente.

    Te ha quedado estupendo, Mandi.

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  6. Ayyyyy. ¿Por qué todos me recordáis a Gregorio Álvarez, con la tirria que le tengo? Jajajaja. La historia te ha quedado muy chula, de todas formas. Besotes!!!

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  7. Que bonito post, me he paseado por tu bloc y ha estado un regalo visitarlo, te invito a ver el mio, y esta semana encontraras trucos para hacer una limpieza ecológica del baño que espero te sea útil. Espero tu visita y si no eres seguidora me encantarías que te hicieras y así compartir nuestros blocs. Elracodeldetall.blogspot.com

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  8. Dicen que cuando estás al borde del abismo es cuando uno cambia y ve la realidad de un modo distinto al que seguramente, ignoraba o no quería ver.

    Biquiños!

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  9. yo hago la última frase en casa de mis padres...

    tus textos son estupendos mujer!

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