viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Y tú qué clase de madre eres?, de Paula Daly

Lucinda, la hija de su mejor amiga, Kate Riverty, ha desaparecido mientras estaba a su cargo. Lo peor es que Lisa ni siquiera se acordaba de que estaba a su cargo, de que esa noche debía quedarse a dormir en su casa. Solo lo advierte a la mañana siguiente, cuando Lucinda ya ha desaparecido sin dejar rastro. Es lo que le faltaba a Lisa para sentirse la peor madre del mundo. El mismo día en que Lucinda desaparece, el cuerpo semidesnudo de una niña es encontrado a varios kilómetros. Tanto la policía como las dos familias afectadas piensan que seguramente Lucinda haya corrido la misma suerte, así que Lisa comienza su propia investigación.


¿Cómo te sentirías si la hija de una amiga desapareciese mientras se supone que está a tu cuidado? Seguramente te sentirías la peor madre y persona del mundo, seguramente el sentimiento de culpa sería incluso mayor que si desapareciese tu propia hija. Esto es lo que nos plantea esta novela. La situación de una mujer que se ve desbordada por ser madre trabajadora y que no llega a cumplir todo lo que se supone que debe hacer, y que las pocas cosas que lleva a cabo ni siquiera las hace del todo bien.

Leí este libro porque me parecía muy interesante este planteamiento. ¿Cuántos padres se han dejado olvidados a sus hijos en el asiento trasero de su coche? ¿Son realmente malos padres? ¿La gente que pide que vayan a la cárcel se da cuenta realmente de cuáles son las causas de que eso pase?

Y sobre todo, cuando ves a otra madre que parece perfecta y que parece hacerlo todo bien, ¿es realmente así? ¿Son las personas tal y como las vemos? ¿Podríamos mejorar y llegar a ser como esa gente perfecta?

Todas estas preguntas se plantean y resuelven en este interesante libro que, si te decides a leer, no te dejará indiferente.

Y para abrir boca, os dejo con algunas de sus frases:

- ¿Acaso hay algún triunfador que tolere bien el aburrimiento?

- Y porque duele que a uno lo acusen de ser incapaz de comprender algo solo porque no lo haya vivido.

- Ayer me levanté compadeciéndome de mí misma porque estaba cansada. Eso era, cansancio. Mi vida iba de perlas, solo que estaba cansada.

- El nombre del perro solo le importa a su dueño. Un perro responde a lo que sea, le da lo mismo cómo lo llames.

- Si todos los propietarios de animales domésticos esterilizaran a sus cachorros a los seis meses en lugar de "dejarles pasar un periodo de celo", tendríamos resuelto casi el problema de esos gatitos y perritos que nadie quiere.

- El sueño. Una de las pocas cosas en la vida que no se pueden comprar.

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P.D. No os olvidéis que todavía podéis apuntaros al sorteo de un ejemplar dedicado de Fotografiar la lluvia. Bases del sorteo: aquí.

7 comentarios:

  1. Pues tiene pinta de estar muy bien, aunque bastante angustioso... Me lo apunto. Un besote!!!

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  2. Lo leí hace unos meses y me gustó bastante, una historia que me mantuvo enganchada y en la que conecté bastante con la protagonista
    Besos

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  3. Esta parece que va gustando, que ya me he topado con ella en algunos blogs.

    Me parece cuanto menos una premisa un poco distinta. A veces está bien eso de acercarse a historias frescas y que nos queden próximas, cercanas al día a día.

    Un biquiño! ;)

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  4. Con cada reseña más ganas tengo de leerlo. Y mira que al principio no me llamaba.
    Besotes!!!

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  5. Parece interesante... Gracias!!
    Nadie es como parece ser, no te fíes de las apariencias... :)

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  6. ojalá se pudiera comprar el sueño!! con la falta que me hace dormir bien!!

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  7. Ya lo había visto por ahí y tiene muy buena pinta, pero tenía miedo de que fuera más light. Ya veo que no, que trata sobre temas en los que todos pensamos día a día. Me lo apunto :)

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