lunes, 15 de diciembre de 2014

Ana Karenina, de Leo Tolstoy

Siguiendo con mi propósito de recopilar todas las reseñas que he hecho en los blogs que he tenido (además de poner aquí las nuevas), hoy recupero esta de que escribí a principios de este año. Espero que os guste:

Ana Karenina, estremecedo­ra historia de adulterio en el ámbito de la alta sociedad rusa de la época. En ella Tolstoy refleja su visión de la sociedad urbana, símbolo de los vicios y el pecado, en oposición a la vida sana de la naturaleza y del campo. De ese mundo necio y patológico de la ciudad es víctima Ana Karenina, que se ha convertido en una figura clave de la literatura universal (información obtenida aquí).

Hoy os traigo al blog una obra extensa que, aunque en algunas partes se hace densa, engancha desde el principio. Las disertaciones de los protagonistas sobre las clases de la sociedad rusa, la distribución de las tareas del campo o pensamientos filosóficos, hacen que ciertas partes del libro se hagan pesadas. He llegado a la conclusión de que quizá ciertas partes de la obra me superan y son demasiado para mi comprensión.

Por lo demás el hilo argumental es sencillo y trata temas comunes a todos los tiempos: el amor y desamor, el actuar con inteligencia en las relaciones sociales para obtener los fines propuestos, la familia, la convivencia, el divorcio, etc.

La protagonista es un personaje con una evolución brutal a la que puede conocerse en su vida de casada con un hombre mucho mayor que ella, hasta verla convertida en amante de un hombre más joven. El verse separada de su hijo tras la separación hace que no pueda disfrutar de su faceta como madre en toda su plenitud. Una mujer que cambia su posición en la sociedad por una vida feliz, vida que se ve atormentada por no poder desarrollar su lado social al ser repudiada por el resto de damas y familias de bien.

Sin duda Ana es una mujer muy compleja, y aunque no puedo secundar moralmente todo lo que hace, sí puedo comprenderla si la miro en el contexto de la sociedad en que vivía. Sin duda su final ha sido consecuente con su evolución.

Pero el libro no solo se centra en la Karenina, sino que muestra otros personajes con los que ella tiene relación a lo largo de su vida; y éstos resultan igualmente interesantes brindándonos otra protagonista, Kitty, que es una mujer totalmente opuesta a Ana.

En cuanto al final, aunque los últimos párrafos me han parecido un poco fuera de lugar y, según mi entender, no aportaban nada trascendente a la historia, sí son útiles en la medida de conocer cómo seguía la vida de todos aquellos a los que Ana Karenina había marcado con su presencia y su trato.

Es un libro que recomiendo, porque aunque os pudiesen resultar agotadores, como a mí, ciertos pasajes del mismo, narra una historia y desmenuza unas personalidades y conflictos morales que vale la pena conocer.

Como siempre, para terminar os dejo las frases que más me han gustado: 

- Tal pregunta no tenía otra respuesta que la que la vida da a todas las preguntas irresolubles: vivir al día y procurar olvidar.

- Entre ambos se habían establecido, pues, aquellas relaciones tan frecuentes en sociedad, caracterizadas por el hecho de que dos personas mantengan en apariencia relaciones de amistad sin que por eso dejen de experimentar tanto desprecio el uno por el otro que no puedan ni siquiera ofenderse.

- «Es un hombre bueno, leal, honrado y, en su especie, un hombre excepcional», pensaba Ana, volviendo a su cuarto. Pero, mientras pensaba así, ¿no se oía en su alma una voz secreta que le decía que era imposible amar a aquel hombre? Y seguía pensando: «Pero no me explico cómo se le ven tanto las orejas. Debe de haberse cortado el cabello...».

- Yachvin, jugador y libertino, de quien no podía decirse que fuera un hombre sin principios, porque profesaba principios francamente inmorales.

- La ficción puede engañar a un hombre prudente y perspicaz, pero el niño menos despejado la descubre por hábilmente que se la encubran y experimenta ante ella un sentimiento de repugnancia.

- Todo hombre sabe con detalle las complicaciones que le rodean y supone, sin querer, que esas complicadas condiciones y su aclaración son una particularidad personal suya, sin sospechar que los demás viven también entre condiciones personales tan complicadas como las propias.

- Antes, sucedía que el hombre de ideas libres estaba educado en normas religiosas, en la ley y la moralidad, llegando a las ideas libres mediante luchas y trabajos. Pero ahora surge un tipo nuevo de gente de ideas libres que crece sin saber siquiera que existen leyes de moral y religión y que hay autoridad. Se desarrollan en la negación de todo, es decir, como salvajes.

- No hay situación a la que el hombre no se acostumbre, especialmente si todos los que le rodean la soportan como él.

- La razón no ha descubierto que se amase al prójimo, porque eso no es razonable.

11 comentarios:

  1. Ni acabé el libro ni la película.
    No sé porqué no me atrajo la trama ni lo que le pasara a ella.
    Un aburrimiento total.

    Besos.

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    1. A veces cuando un libro no entra, pues no entra. A mí me pasó con El nombre de la rosa, solo que yo, por lo menos, sí pude terminar de ver la peli. Biquiños!

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    2. Me ha pasado lo mismo con Guerra y Paz...
      No puedo acabarla, o con el Ulysses de Joyce...
      Es que para mí leer ha de ser un placer.
      En el momento que deja de serlo ya no continuo.
      Bueno, antes si, me obligaba y todo eso pero ahora ya he aprendido y no.

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    3. Uno de los derechos de todo lector es dejar un libro a medias cuando quiera, lo leí en alguna parte, había una imagen muy simpática sobre eso. Y he agradecido que alguien me lo recordase por escrito. Efectivamente, leer debe ser un placer. Biquiños!

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  2. Con estos clásicos siempre me pasa que espero que me aburran mucho. Pero luego termino enganchada totalmente a ellos, quizás por la falta de expectativas. Con este libro también me pasó. Me gustó muchísimo.
    Besotes!!!

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    1. A veces empezar un libro con expectativas prácticamente nulas es lo mejor que nos puede pasar. Biquiños!

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  3. Nunca me he atrevido con él. Y no me aventuraría a decir que algún día vaya a hacerlo. Jajajaja. Besotes!!!

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    1. Así me gusta Álter, sinceridad ante todo :D Biquiños!

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  4. Tremendamente trágica y única esta Anna Karenina, compleja y cuestionable, como bien dices, pero rebelde para su época. Oye, es verdad que casi todos los lectores coincidimos en quejarnos sobre esos finales tan desconcertantes de Tolstoi en esta novela. Bss

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    1. Ah sí? Yo pensé que quejarme sobre el final había sido cosa mía. Biquiños!

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  5. Gran obra y gran autor. Para los "buenos" lectores es obligada, en mi opinión, como tantas otras de la literatura universal.

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