viernes, 28 de marzo de 2014

Una historia, una frase (I): Bang, bang!

Me encantan las frases, y qué mejor sitio para recopilarlas que este, pero lo voy a hacer a mi manera, creando una historia para cada una de ellas. Así que... Aquí va la primera, espero que os guste.
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Había visto la misma frase desde hacía meses, demasiados; y ahora se le aparecía en la otra cara de la moneda. Quien la dijo no supo que llegó hasta sus oídos y tampoco fue consciente del daño que le hizo. A veces la vida te da una bofetada poniéndote en frente las cosas que querías olvidar, en el momento más inesperado cualquier detalle que no tiene relación te recuerda a esos hechos pasados que creías no tener presentes.

Era algo tan característico, tan peculiar, en definitiva, tan suyo, que supo que no se trataba de una coincidencia, al fin y al cabo las casualidades no existen. La historia que entrañaba solo se la había contado a una persona y era muy duro comprobar que aquella en quien confiaba, a quien se lo había dado todo, por quien lo habría dado todo, era quien había traicionado su lealtad.

"Es curioso, normalmente la persona por la que estás dispuesto a recibir una bala es la que está detrás de la pistola".

martes, 25 de marzo de 2014

El halcón maltés, de Dashiell Hammet

La audaz mezcla de realismo descarnado y sentimientos románticos, habitual en la narrativa de Dashiell Hammett (1894-1961), alcanza en El halcón maltés (1930) su mejor plasmación. Una estatuilla con figura de halcón que los caballeros de la Orden de Malta regalaron al emperador Carlos V en 1530 ha sido objeto, durante más de cuatro siglos, de robos y extravíos. Cuando, tras mil peripecias, llega a la ciudad de San Francisco, un grupo de delincuentes trata de apoderarse de ella, lo que da lugar a conflictos, asesinatos y pasiones esacerbadas. A ello contribuye el detective Sam Spade mediante el empleo de la violencia más cruda y la creación de situaciones arriesgadas e imprevisibles, aunque siempre esclarecedoras. Basada en esta obra John Huston realizó en 1941 una magistral película protagonizada por Humphrey Bogart, Mary Astor y Peter Lorre.

Esta es una reseña que rescato de uno de esos blogs que ya están cerrados y que en abril de 2012 decía así...

Hacía muchísimo tiempo que un libro no conseguía tenerme con el culo pegado a la cama durante cinco horas seguidas para saber su final. Cinco horas de apasionante historia, de intrigas, de querer saber más y de disfrutar de la mejor historia de amor jamás contada. Estos son los libros que me gustan, definitivamente este es mi género, libro negro mezclado con amor, con unos giros fascinantes y finales de los que me encantan.

Tengo que decir que estoy enamorada de Sam Spade, su personaje tiene un desarrollo coherente desde el principio hasta el final, tiene tantos matices y tantos registros que empecé odiándolo nada más leer las primeras frases del libro y terminé la última página en un estado de encandilamiento total.

No voy a hablar de nada más, de ningún suceso, de ningún personaje, porque creo que hacerlo sería privar a los que os animéis a leer este libro de disfrutarlo en todo su esplendor. Sólo os dejo tres comentarios que me parecieron totalmente certeros sobre la personalidad de los seres humanos:

- Comenzamos bien, señor mío -ronroneó el hombre gordo, volviéndose para ofrecer un vaso-. Yo desconfío de un hombre que dice "basta" cuando le están sirviendo de beber, pues si ha de tener cuidado de no beber demasiado, esto indica que no es de fiar cuando lo hace.

- ¡Mejor que mejor! -exclamó el hombre gordo-. Pues no me fío de los hombres callados. Suelen elegir el momento menos indicado para hablar, y dicen cosas poco juiciosas. El hablar es algo que no se puede hacer juiciosamente sin el debido entrenamiento.

- Eso es magnífico, caballero -ronroneó-. Eso es magnífico. Me gusta un hombre que dice francamente que toma en cuenta sus propios intereses. ¿Acaso no lo hacemos todos? No me fío de un hombre que dice que no los tiene en cuenta. Y el que dice la verdad cuando asegura que desprecia sus propios intereses, ése es el que menos confianza me merece, porque es un asno, y un asno que contradice las leyes de la naturaleza.

Lo recomiendo encarecidamente, ¡¡¡animaos a leedlo!!!

viernes, 21 de marzo de 2014

El captcha

Ya le gustaría tener a Marcos la mitad de energía que tenía el niño. Con tan solo 2 años Mario superaba su paciencia muy a menudo y a ciertas horas del día parecía que su combustible no se iba a agotar nunca. Además ya andaba y eso se había vuelto un problema añadido, no es que desease que su hijo no se desarrollase con normalidad pero le hubiera gustado que siguiese gateando unos meses más para no tener que estar siempre con los nervios a flor de piel por temor a que se cayese.

En ese ratito en que su "miniyo" se había puesto a jugar con un puzle compuesto por cuatro piezas enormes que aún a veces le costaba colocar, él había aprovechado para hacer unas compras en internet.

Cansado por las dos horas de plancha que le esperaban se quedó mirando el final del proceso para adquirir un libro de cuentos para leerle a Mario por las noches. Antes de darle a aceptar sólo tenía que completar un último paso: el captcha.

Almudena le había contado en una ocasión que las imágenes de verificación que se usan en algunas páginas para comprobar que no eres un robot están compuestas por dos imágenes distintas: una foto y otra que parece más mecánica, como hecha en el ordenador.

Le había dicho que la única que contaba para poder seguir adelante era la segunda, pues la otra formaba parte de un programa que te lo ponía ahí para que tú le dijeses qué creías que era, y así, juntando lo que miles de personas consideraban que significaba acababan transcribiendo los libros a los que sacaban esas fotos con el fin de que fuese la comunidad, de manera casi autómata, la que los transcribiese, ya que hacerlo a mano era laborioso, costoso, y llevaría mucho tiempo.

Aquel día Marcos se quedó sorprendido ante esta curiosidad y hasta ese preciso instante no se había parado a pensar en cómo influyen los avances tecnológicos y las innovaciones empresariales en cosas cotidianas a las que no les daba importancia.

Se dispuso a poner el captcha y lo transcribió sin pestañear, pero reflexionó unos segundos, volvió al primero y... decidió ponerlo de manera errónea. El proceso siguió su curso como si nada, dando la acción por correcta.

Y Marcos sonrió. En aquel momento se dio cuenta de que una persona no muere del todo mientras exista alguien que la recuerde.

jueves, 20 de marzo de 2014

1984, de George Orwell

Londres, 1984: Winston Smith decide rebelarse ante un gobierno totalitario que controla cada uno de los movimientos de sus ciudadanos y castiga incluso a aquellos que delinquen con el pensamiento. Consciente de las terribles consecuencias que puede acarrear la disidencia, Winston se une a la ambigua Hermandad por mediación del líder O’Brien. Paulatinamente, sin embargo, nuestro protagonista va comprendiendo que ni la Hermandad ni O’Brien son lo que aparentan, y que la rebelión, al cabo, quizá sea un objetivo inalcanzable.

Así como la también novela distópica "Un mundo feliz" me encantó; de esta, a pesar de compartir género, no puedo decir lo mismo. Sé que hay que comprenderla en el contexto en que fue escrita pero me parecen excesivas la cantidad de páginas dedicadas a ponernos en situación, y aunque considero interesante lo que nos cuenta me ha costado terminar de leerla, algunos capítulos me han parecido un verdadero coñazo invitándome a hacer algo que me tengo prohibido y que sin embargo esta vez no he podido evitar: saltarme trozos.

Sin duda si alguno queréis leer una novela distópica os recomiendo "Un mundo feliz" pero no esta. Aún así, ha habido frases que me han llamado la atención y que os dejo aquí:

- Nuestro peor enemigo, reflexionó Winston, es nuestro sistema nervioso. En cualquier momento, la tensión interior puede traducirse en cualquier síntoma visible.

- Se preguntó, como ya lo había hecho muchas veces, si no estaría él loco. Quizás un loco era sólo una «minoría de uno».

- Pero la idea de ser un loco no le afectaba mucho. Lo que le horrorizaba era la posibilidad de estar equivocado.

- El corazón de Winston se encogió al pensar en el enorme poder que tenía en frente, la facilidad con que cualquier intelectual del Partido lo vencería con su dialéctica, los sutiles argumentos que él nunca podría entender y menos contestar. Y, sin embargo, era él, Winston, quien tenía razón.

- Le sorprendió que en los momentos de crisis no estemos luchando nunca contra un enemigo externo, sino siempre contra nuestro propio cuerpo.

- No estaba dispuesta a aceptar como ley natural que el individuo está siempre vencido.

- Le admiraba que aquel hombre se pasara la vida representando un papel y que le pareciera peligroso prescindir de su fingida personalidad aunque fuera por unos momentos.

- A la larga, una sociedad jerárquica sólo sería posible basándose en la pobreza y en la ignorancia.

- Pensó Winston que los mejores libros son los que nos dicen lo que ya sabemos.

- ¿Qué va uno a hacer, pensó Winston, contra un loco que es más inteligente que uno, que le oye a uno pacientemente y que sin embargo persiste en su locura?

martes, 18 de marzo de 2014

Detrás del cristal, de Mayte Esteban

Andrés Gálvez, un joven ejecutivo, lleva meses preparando unas vacaciones en el Caribe con su novia para escapar de los compromisos de las fiestas navideñas, sin sospechar que su vida está a punto de trastocarse por completo.

La situación económica de Ana Iriarte es desesperada. Ha buscado con quién dejar a su bebé esa noche para acudir a un trabajo eventual, pero ni su única amiga, Raquel, puede ofrecerle ayuda, pues también tiene un grave problema: pasa por un mal momento con su marido como consecuencia de los e-mails que está recibiendo de un desconocido.

La desesperación empuja a Ana a cometer una locura que puede costarle muy cara.

Ana ha aprendido a sobrevivir sola, pero esta vez, cuando su existencia se tuerza y su camino se cruce con el de Andrés, ¿se atreverá a vivir?

El libro empieza con un punto de partida nada convencional, así que hasta aproximadamente la mitad me quedé enganchada porque quería saber cómo se iba a solucionar lo que la autora nos plantea al comienzo. A partir de ahí pensé que la historia sería una de las típicas color de rosa y perfectamente previsible, así que me alegré de comprobar de que esto no era exactamente así.

Me gusta que haya reflejado realidad, que trate un tema que nos afecta a todos y que está de actualidad, y que es el que realmente le da título a la novela. Me gusta que el libro sea fiel a cómo suceden las cosas y no nos venda la típica historia edulcorada que suele verse en algunas películas en televisión.

Además es una historia sencilla de leer que me duró exactamente cuatro horas y media porque desde la primera frase tenía ganas de terminarlo, y de terminarlo ya, porque me quedé totalmente enganchada.

Hace como un año más o menos (no lo recuerdo bien) Mayte Esteban me envió al e-mail "Su chico de alquiler" para que lo reseñara y así darse a conocer. Sin duda una buena estrategia, pues ese regalo sirvió para que desde aquel momento tuviese ganas de leer sus libros. Y después de leer este puedo deciros que no me ha defraudado, al contrario, me quedo con ganas de más.

Os recomiendo "Detrás del cristal" si queréis pasar una tarde entretenida, porque con lo interesante que se pone desde el principio, si disponéis de tiempo no os va a durar mucho más. Y para ir abriendo boca aquí os dejo las frases que más me gustaron:

- Era algo extraño, una sensación difícil de explicar, pero hacía tiempo que notaba que en su vida había algo que no iba del todo bien. No sabía de qué se trataba porque solo era una sensación. Como cuando vas a decir algo y de repente te das cuenta de que lo has olvidado.

- Los sueños son el mejor refugio del alma cuando no queda otro escondite.

- No se puede empezar un puzle si tienes encima de la mesa piezas sueltas de otro que te ha sido imposible completar.

- La conexión entre dos personas no es cuestión de tiempo si no de piel.

- Las oportunidades, lo bueno de la vida, hay que perseguirlo cuando llega. Si dejamos que escape, tal vez nunca más se presenten frente a nuestros ojos.

- Qué absurdos somo a veces... el amor nos pone una venda y somos capaces de confundir el cielo con el infierno...

- Está permitido equivocarse. Lo cobarde es no intentarlo.

viernes, 14 de marzo de 2014

Lo que encontré bajo el sofá, de Eloy Moreno

¿Qué ocurre al mover un sofá? ¿Y al mover una vida? Quizás en ambos casos encuentres algo parecido: objetos -o personas- que ya habías olvidado, un calcetín que se quedó sin pareja o una pareja que se quedó a la espera, esquirlas de otra vida... O uno de esos secretos que creías enterrado para siempre y que te obliga a pronunciar la frase que lo cambia todo: "Tenemos que hablar".

¿Y si movemos una sociedad? Entonces uno se da cuenta de que vive en un lugar con demasiados gusanos para tan poca mazana. pero también un lugar donde, al observarnos, descubrimos que somos los primeros en hacer aquello que tanto criticamos.

Y hasta aquí puedo leer. Porque esta es una novela de secretos, y no voy a desvelarlos yo ahora.

Quizás esperabas que contara algo más, pero hagamos una cosa. Piensa en uno de esos momentos en los que alguien te dio una sorpresa que consiguió emocionarte. ¿Verdad que está bien que nos sorprendan de vez en cuando?

No tengas miedo a comenzar una novela sin resumen, sin saber qué puede ocurrir, desconociendo hasta qué punto te vas a encontrar en ella.


Parece ser que es norma de Eloy Moreno no contar en la contraportada de sus libros de qué tratan exactamente, así que siento que no tengo yo el derecho a hacerlo. De todas formas no hace falta, leer "Lo que encontré bajo el sofá" es suficiente para ponerme con "El bolígrafo del gel verde" sin preguntar.

Dicen que los buenos libros te llegan en el momento adecuado y este ha venido a mí para recordarme que lo que vivió la niña que se encuentra la protagonista a mí también me pasó, aunque por suerte en menor medida. Es curioso como la mente bloquea ciertos recuerdos para dejarlos salir a la luz el día que parece que tienen menos importancia.

Esta novela me ha gustado mucho, los temas que trata son de rabiosa actualidad, y creo incluso que podría leerse dentro de unos años para comprender cómo nos sentimos todos ahora mismo.

Me gusta que muestre el espectro de caras y sentimientos de un mismo personaje, pues soy de la opinión de que, en general, nada es blanco o negro, no somos buenos o malos, sino que nos movemos en una escala de grises que tiene interés explorar.

Me ha llamado mucho la atención el estilo de redacción: Me recuerda a "La verdad sobre el caso Savolta", de Eduardo Mendoza, porque cuenta varias historias que están conectadas, pero las va contando por separado, lo que te deja apreciar la trama global, solo que en este caso es muy sencillo de leer, el hilo conductor no se pierde en ningún momento.

También me recuerda a "Crónica de una muerte anunciada", de Gabriel García Márquez, en el sentido de que anuncia cosas antes de que pasen, dejándote en vilo y haciendo que quieras leer más para saber cómo los personajes han llegado a ese momento.

Y se agradece que sea como "La cúpula", de Stephen King, en el sentido de que describe las cosas de manera tal que parece que estás viendo una película. Sin duda ponerte tan bien en situación es lo que hace que podamos apreciar el libro en toda su magnitud.

Me ha parecido increíble que vayas pensando todo el libro que sabes lo que pasa, y aunque efectivamente así es, llegas al último párrafo de la última página y te das cuenta de que eso era lo que te faltaba para completar el puzzle.

Sin duda os recomiendo su lectura. Y, como ya sabéis, para mí todo buen libro debe tener buenas frases que se me queden grabadas; y "Lo que encontré bajo el sofá" no ha sido la excepción. Ahí van:

- Aún así, cierra los ojos: hay demasiada distancia entre la ley y la justicia.

- Quizás eran aquellas tonterías las que echaba de menos, porque con el tiempo me he dado cuenta de que, más que el amor, es la risa lo que une a dos personas.

- Y es que, a veces, con los ojos abiertos, nos perdemos demasiadas cosas.

- Era, desde luego, una lucha desigual, pues nadie mejor que uno mismo para clavar la punta de la culpa en la parte más delicada del alma.

- Intenté mejorar un matrimonio a base de hijos y eso es como mejorar la felicidad a base de dinero, nunca funciona.

- La felicidad a destiempo no lo es tanto, porque la felicidad, hija mía, también tiene su momento.

- Siempre, nunca, qué palabras tan inútiles.

- A un político jamás hay que llamarle de usted, pues en el mejor de los casos es un trabajador a tus órdenes, y en el peor, un delincuente.

- Tuvieron que trascurrir unos días más para conseguir entenderlo, y es que toda realidad tiene dos caras. El problema es que nos suele bastar con conocer una.

- En realidad -continuó-, muchas veces nos pasa eso, lo que nos paraliza no es que ocurra algo, sino el miedo a que pueda ocurrir.

- Al igual que tener un piano no te convierte en pianista, tener un hijo no te convierte en padre.

- Me di cuenta de lo bonito que es el silencio cuando tienes con quien compartirlo.

- Mi padre la quería con locura, lo era todo para él, la adoraba... pero cada vez le dedicaba menos tiempo.

- ¿Quién decide lo que dura un recuerdo?

miércoles, 12 de marzo de 2014

Pacto de silencio

Hagamos un pacto de silencio, yo no diré que te he visto y tú tampoco hablarás de mí. Nadie sabrá que nos encontramos, que fuimos en el mismo barco a ese lugar, que estamos buscando lo mismo o similar. Nadie conocerá lo que te susurré al oído ni los secretos que tú me has contado a altas horas de la madrugada. No diré que he visto entre líneas lo contrario de lo que decías en tus palabras. Evitaremos mencionar que nos avergonzamos de este barco, pero no del lugar al que nos lleva ni del bonito pero duro camino que en él recorremos.

Hagamos un pacto de silencio, yo no diré que tú deseas lo que dices no querer y tú no contarás que es mentira que no sé lo que ando buscando. Nadie adivinará jamás los pensamientos que el uno del otro sí sabemos sin preguntarlos. Nadie perdonará nuestras mentiras tan rápido como nosotros mismos. No diré que mientes porque la verdad es más dolorosa que lo que te haces creer a ti mismo. Evitaremos contarnos verdades porque es más bonito adivinarlas entre las mentiras.

Hagamos un pacto de silencio, pero yo no me quedaré callada y tú tampoco. Nadie entenderá que el silencio es aquello que no decimos porque lo tapamos con mentiras. Nadie hará preguntas sobre lo que no queremos contestar. No pensaré que las cosas pueden ser de otra manera. Evitaremos soñar con que nuestros comentarios puedan seguir el rumbo de la sinceridad.

Hagamos un pacto de silencio, yo no limpiaré mi conciencia con frases de falso arrepentimiento y tú no dirás que cuando no estoy me echas de menos. Nadie podrá decir que nuestras palabras son la prueba de nuestros sentimientos. Nadie entenderá por qué decimos lo contrario de lo que sentimos para así poder entendernos. Evitaremos consentir que el otro se crea que nos importa.

Hagamos un pacto de silencio, yo no diré que me equivoco contigo cada noche y tú no dirás que me cuelo en tus pensamientos.

martes, 11 de marzo de 2014

Cambios en el blog y una queja para blogger

Hola a todos. Como veréis el blog está vacío, ¡vacío!!! Oh my god, vacíoooo. Dramas a parte, lo he vaciado yo...

La historia se remonta allá por 1987 cuando una pequeña niña... No, esperad, no tan atrás.

Hace ya casi tres años decidí cerrar el blog por motivos que no vienen a cuento y tomarme un respiro, así que mientras estaba fuera habilité la opción de "las entradas no permiten comentarios". En mi exilio voluntario Blogger cambió una vez su interfaz, desapareciendo esa opción. Por lo tanto, desde el momento en que blogger metió la zarpa los comentarios nunca más funcionaron como debían.

Yo les dije por Twitter: "No toques, ¿pa qué tocas? Y si tocas, arréglame este fallo por Dior". Pero ni caso que me hicieron. ¿Para qué tienen un community manager si van a pasar de los pobres usuarios de a pie?

Así que como no me solucionaron nada tomé una drástica solución: Me hice un blog nuevo, "novo do trinque" como se dice aquí, pero migré la dirección url, con lo cual seguiréis viniendo por la misma vía, pero tendré que construirlo de nuevo.

Iré mezclando las nuevas entradas con las mejores que vaya rescatando, pero como no lo voy a hacer yo todo, ya podéis darle a seguir, que me siento muy sola :P

Pues eso, que muchas gracias por vuestra paciencia estos meses que los comentarios han ido como el culo, esta ha sido la única manera de solucionarlo. Por aquí nos vemos!