martes, 29 de abril de 2014

El bolígrafo del gel verde, de Eloy Moreno

¿Puede alguien vivir en 445 m2. Seguramente sí, seguramente usted conoce a mucha gente así. Personas que se desplazan por una celda sin estar presas; que se levantan cada día sabiendo que todo va a ser igual que ayer, igual que mañana; personas que a pesar de estar vivas se sienten muertas.

Ésta es la historia de un hombre que fue capaz de hacer realidad lo que cada noche imaginaba bajo las sábanas: empezarlo todo de nuevo. Lo hizo, pero pagó un precio demasiado alto.

Pero si de verdad usted quiere saber cuál es el argumento de esta novela, mire su muñeca izquierda; ahí está toda.

Empecé leyendo a este autor en su segundo libro: "Lo que encontré bajo el sofá" y me gustó muchísimo, lo suficiente para darle una oportunidad al primero.

El bolígrafo del gel verde siempre me había llamado la atención por su título así que tras acabar el primero decidí meterle mano a este. El libro cuenta una historia real donde un padre de familia normal y corriente se ve atrapado en una espiral de rutina y decide hacer algo para salir de esa vida que le ahoga.

Es difícil que en la vida real se pueda hacer lo que el protagonista hizo, sobre todo por como está el panorama laboral hoy en día, pero no es ni mucho menos imposible. Esta historia nos invita a soñar con un cambio en la rutina que podríamos conseguir al menos en pequeñas cosas.

Si alguna pega le veo al libro es que me ha costado mucho más engancharme que a "Lo que encontré bajo el sofá". Igualmente me ha gustado y tenía ganas de terminarlo, no es que se me hiciese pesado, pero sí que me costó más encontrar el punto donde entender la historia. Sin duda he comprobado que Eloy Moreno ha sufrido una buena evolución de una obra a otra y ha pulido para mejor ese estilo tan humano y cercano que le caracteriza.

¿Recomendaría El bolígrafo del gel verde? Sí. Y por si os queda alguna duda os dejo estas pequeñas perlas en forma de frases que me he ido encontrando a través de su lectura:

- Gente rica -sólo hablo de dinero- que necesita gente pobre para poder disfrutar de su riqueza.

- Una rutina más dentro de nuestras vidas, o una vida más dentro de nuestras rutinas.

- Hemos tenido que trabajar tanto porque, hoy en día, para todo se necesita dinero. Dinero para mantener a un niño al que apenas veíamos; dinero para controlar a una persona que nos limpiara la casa en la que apenas estábamos; dinero para vivir una vida que no hemos disfrutado.

- A veces, sólo es necesario que algo cambie, para bien o para mal es secundario.

- Hay relaciones especiales con personas y también hay relaciones con personas especiales. No hay diferencias, ambas te dejan huella, ambas te dejan un recuerdo para toda la vida.

- Cuando uno no sabe hacia dónde se dirige, difícilmente sabe cuánto le queda.

- Sólo era dolor, puro. Para quien lo ha sentido no hace falta que lo describa, para quien no lo ha vivido no servirá de nada que lo haga.

viernes, 25 de abril de 2014

The Last Bee

¿Qué pensaríais si os dijera que hoy mismo se ha lanzado en la red una historia donde sois vosotros, los lectores, los que podéis elegir qué camino seguirá?

Una historia donde 15 bloggeros hacen su parte y tú eliges con cuál te quedas, porque al final del capítulo hay varias alternativas, y dependiendo de la senda que escojas, llegarás a uno u otro final (uno de ellos con sexo).

La última abejita del mundo custodiada por el archiconocido antihéroe Flanagan, ¿se salvará? ¿Por qué es ella la única de su especie que ha sobrevivido? Flanagan es un tipo corriente y moliente que se ve inmerso en una aventura donde tendrá que proteger la última abeja del planeta, su subsistencia es muy importante por motivos que descubriréis en la historia, y sólo de vuestras elecciones dependerá que se salve o no.

En realidad Flanagan es un mero peón de vuestras decisiones. Vosotros, y solo vosotros como lectores tendréis que llevar la batuta de la continuidad, y jugaréis a ser Dios eligiendo el destino de esta abejita y, por ende, de toda la humanidad.

Esta es una historia compleja y novedosa que yo he disfrutado, os da para días, pero os enganchará y la terminaréis en menos de dos horas. Es como leerse un libro de esos buenos en los que no puedes parar, de hecho yo le veo futuro como tal, tanto en digital como en papel, yo lo compraría. Ya lo estás pensando Dess.

Aunque de momento vamos a dejarlo descansar y que disfrute de la resaca del éxito. Coordinar a 15 personas que hacen más de un relato, cuando cada parte no desemboca en dos finales, sino que puede hacerlo en dos, en tres, y uno de esos tres llevar a otras dos bifurcaciones o a un final, simple y llanamente. Así hasta conglomerar un entramado de (creo) 46 textos, de los cuales ninguno tiene desperdicio.

Eso ha debido conllevar un gran esfuerzo, ya no sólo de redacción y de creación, sino de organización y coordinación. Y por eso desde aquí hago este post para darles a los 15 mi más sincera enhorabuena, todo ello antes de irme a una esquina a llorar porque no vi la entrada donde se nos invitaba a participar y, por ello, no he formado parte de este gran proyecto ante el que me tengo que sacar el sombrero (y dejarlo estar, porque después de esto no creo que pueda volver a recogerlo).

Lo que siento ahora mismo es admiración por este trabajo que se nos presenta tan diferente, y me emociono porque esta gente no se conoce nada (salvo de la red) y ha sabido trabajar en equipo hasta lograr este magnífico resultado.

Si os gusta leer, no os podéis perder esto, así que aquí os dejo el punto de partida de la abeja de los huevos.

A disfrutar!

Una historia, una frase (IV): La buena impresión

Subía las escaleras refunfuñando, maldiciendo porque aquel tipo era un patán. Se creía que porque era chica podía tratarme así. Se bajó del coche y me dijo que me apartara, que él había sido el primero en haber visto ese hueco para aparcar. ¿Pero de qué iba? ¿Creía que por ser una chica menuda podía tratarme así?

Y mi amiga Mónica diciendo que lo dejase estar, que la gente de hoy en día estaba muy loca y que aún me iba a caer una hostia. Hostia la que le iba a dar yo en forma de patada en los cojones, qué poca empatía por su parte joder, me da rabia que Mó sea de esas personas que se dejan avasallar y que nunca reclaman su sitio.

No sé cómo me iba a aguantar el dentista en ese estado, si ya bastantes nervios tenía porque me iba a quitar la muela del juicio, añadiéndole esto ya no me soportaba ni yo.

Y subiendo las escaleras ni lo vi y le di un golpe en el brazo, pero no le pedí perdón, estaba tan enfadada. Normalmente no me comporto así, y me morí de vergüenza cuando me dijo: "En esta vida, señorita, la buena educación es el mejor de los complementos para una dama".

En ese momento, cuando le miré a esos profundos ojos negros, me di cuenta de que nuestra existencia se repetía una y otra vez, y de que estaba ante el padre de mis hijos, aquel que me había dado tres preciosas niñas, pero esta vez algo había cambiado, no sé por qué mi buen humor habitual me había abandonado.

Ya no tendría tres niñas, al menos no con él, se notaba disgustado y sé que no le habría podido hacer cambiar la mala opinión que se había formado de mí ni en mil años. Ya sabéis lo que dicen:

"Nunca hay una segunda oportunidad para dar una primera buena impresión".

No podría repetir mi historia con él, al menos no en esta vida, ni los aciertos, ni tampoco los errores. Pero recordaba que era una persona maniática y que lo dirigía todo, hasta cómo colocar los cubiertos en el escurridor cuando se fregaba. Tenía esas manos tan finas y hasta el cuchillo más delgado lo manejaba con la máxima precisión, y pretendía que todos fuéramos iguales.

Así que pensándolo mejor, quizás este encontronazo no hubiera sido tan malo, ahora sí que podría vivir una vida diferente dentro de este universo cíclico. Sería emocionante... O no. En todo caso, sé que tendré otra oportunidad de rectificar si me gusta más lo que he perdido esta vez.

En estas cavilaciones andaba yo cuando por fin llega mi turno. Y cuando entro pienso: ¡Caray! ¡Pero qué bueno está el dentista! Menudos ojos negros, como los que yo recordaba de mi marido.

martes, 22 de abril de 2014

Bajo los tilos, de María José Moreno

Elena fallece en el avión que la traslada de Madrid a Nueva York. Su familia no sabía que había emprendido ese viaje. Elena guardaba un gran secreto.

Cuando su hija María recibe la trágica noticia, se ve envuelta en una espiral de preguntas sin respuesta. ¿Qué hacía su madre en ese avión?, ¿por qué iba a Nueva York?, ¿por qué no se lo había contado a nadie?...

Preguntas que la sumen en una difícil y tenaz búsqueda en el pasado de su madre hasta conocer sus más íntimos, oscuros y dolorosos secretos.

Una novela de sentimientos encontrados, dolor, angustia, felicidad, esperanza, reconciliación... Una novela de intriga, una novela real, posible. ¿Qué sabemos en realidad de nuestros padres? Solo lo que nos cuentan.


Los días libres que tuve en Semana Santa los aproveché para ir a Portugal. A la vuelta nos hicimos el viaje del tirón y, evidentemente, estaba cansada. Era temprano cuando me metí en cama, así que cogí el e-book y empecé a leer este libro que tenía pendiente con el fin de ocupar mi tiempo un ratito y pensando que me caería rendida enseguida.

No pude dormirme, el libro merecía mi atención. Me lo leí de una sentada y eso tiene mucho mérito teniendo en cuenta las horas que había pasado sentada en el coche y que aún tengo mal el tobillo y eso me agota.

La historia está contada en primera persona por María y tiene un punto de partida muy curioso: Su madre muere a bordo de un avión en el que nadie sabía que iba. A partir de ahí la invaden un montón de sentimientos que van desde el abandono hasta el perdón, pasando por la comprensión de algo que no esperaba.

Nos encontramos con unos sucesos que bien podrían ser reales, y que tocan (aunque de refilón) episodios vividos dentro del franquismo y que seguro están basados en hechos ciertos. La opresión de la mujer en aquella época tanto por el padre como por el marido, las ansias frustradas por estudiar porque antes sólo te permitían casarte y tener hijos como fin último de tu existencia... Todo ello se contrapone con la vida de la protagonista, que creció en otra época y que por lo tanto queda en shock cuando descubre ciertas cosas vividas por su madre que hoy en día considera inconcebibles.

En definitiva, hoy os traigo la reseña de una historia diferente contada de manera sencilla y directa y que me ha enganchado. Os la recomiendo si queréis abstraeros un buen rato, además el precio del libro electrónico no llega a los dos euros. Si os decidís espero que la disfrutéis tanto como yo lo he hecho.

Y para terminar, dos frases que me han llamado mucho la atención:

- Sabía que ella también me amaba; no pude compartir nunca su decisión. Me marché despechado, pero me duró muy poco, por eso no paré hasta que la localicé. He tenido un buen trabajo, una buena casa y lujos, pero me faltaba ella a mi lado.

- La capacidad de supervivencia que tenemos ante tamaña acumulación de conflictos, de los que conseguimos emerger como si no hubiera acontecido nada.

lunes, 21 de abril de 2014

Vuelven, de Jason Mott

Harold y Lucille Hargrave han vivido durante décadas con la pena de haber perdido a su único hijo, Jacob, en un trágico accidente en 1966.Ahora, ya entrados en la tercera edad, disfrutan de una vida tranquila. Hasta que un día, un agente gubernamental aparece en su puerta de la mano de Jacob, que sigue teniendo ocho años y el mismo aspecto que tenía el día de su muerte. A lo largo y ancho del mundo, los muertos están volviendo del más allá. Nadie sabe cómo ni por qué, o si se trata de un milagro o un anuncio del fin de nuestros días. Ni siquiera Harold y Lucille saben cómo reaccionar ante la vuelta de su hijo, lo que sí saben con certeza es que se trata de Jacob.

Como os ha pasado a muchos este libro me ha llamado la atención por el resumen que podemos encontrar en su contraportada. La historia es novedosa, impactante, tanto que hasta han hecho una serie, un visto y no visto para la adaptación de un libro, según mi entender.


Ya he leído varias reseñas no demasiado buenas del mismo, y las comprendo. "Vuelven" no despeja claramente el origen del problema y entiendo que a muchos eso pueda no gustaros. Sin embargo a mí me ha dejado un buen sabor de boca porque he podido darle mi interpretación al asunto, y porque la historia principal y la caracterización de los personajes me han parecido más que suficiente. El libro es muy entretenido, interesante, fácil de leer, y además engancha.

También coincido con muchos de vosotros en que me hubiera gustado saber más de las historias secundarias, eso sí que lo he echado realmente en falta. Quizás con ellas se hubiera alargado la lectura pero tal y como está redactado no me hubiera importado.

En definitiva, a pesar de esos pequeños detalles a mí sí me ha gustado, sobre todo porque describe cómo nos comportamos las personas ante una situación extraordinaria y desconocida. Se ven los matices de los personajes, las ambigüedades, las luchas interiores, y eso me ha encantado.

Y para terminar, he aquí las mejores frases con las que me he topado:

- En la era de la información, no debías fiarte nunca de una persona que no pudieras encontrar en Google.

- Pero los medios de comunicación eran el último lugar donde había que buscar la verdad. Uno podía considerarse afortunado si hallaba los hechos, como para además esperar encontrar la verdad.

- Si hay una cosa en la que Estados Unidos serán siempre líderes mundiales -declaró Harold- es en el número de gilipollas armados.

- Era una criatura llena de gracia y distinción. Lo intimidaba, y ése era el motivo por el que la amaba tanto.

- No tenía muy clara su opinión sobre Bellamy, pero se figuraba que si a esas alturas no lo odiaba era que probablemente le gustaba mucho. Por lo general, las cosas funcionaban así.

- Pero supongo que el hecho de que no pueda imaginarme algo no significa que no pueda suceder.

- Cuando el mundo estaba lleno de magia como lo estaba en aquellos tiempos, le recordaba a Lucille que eran los momentos normales los que habían tenido importancia a lo largo de la vida.

- Era una pequeñez, pero las pequeñeces eran importantes.

- Ningún hombre es una isla, y ningún escritor escribe solo.

lunes, 14 de abril de 2014

El asesino hipocondríaco, de Juan Jacinto Muñoz Rengel

El señor Y. debe cumplir su último encargo como asesino profesional, pero para conseguirlo tendrá que superar un grave obstáculo: no le queda más que un día de vida.

En realidad, el enigmático asesino a sueldo que responde a las iniciales M.Y. lleva años muriéndose, desde el mismo momento en que vino a este mundo. Le persiguen tantas enfermedades que cualquiera podría considerarlo un milagro médico. Ahora, por encargo de un cliente misterioso que se mantiene en la sombra, debe matar al escurridizo Eduardo Blainsten antes de que le asalte una apoplejía terminal o una úlcera gangrenosa o un empeoramiento de su Síndrome de Espasmo Profesional...

Su incomprensible mala suerte irá frustrando uno tras otro todos sus intentos de homicidio, y estableciendo una mágica conexión entre sus propias penalidades y los grandes males físicos, psicológicos e imaginarios, que torturaron a Poe, Proust, Voltaire, Tolstói, Moliére, Kant y al resto de los hipocondríacos ilustres de la historia de la literatura y el pensamiento...

Hoy recupero la reseña de este libro de cuya existencia me enteré gracias a Marilú del blog CuEnTaLiBrOs, que participaba en el sorteo del blog Bitácora de (mis) Lecturas, que regalaba precisamente esta obra. Yo lo leí allá por Junio de 2012 porque me llamó la atención el título, solo por el título, me hizo muchísima gracia, porque yo me consideraba una persona muy hipocondríaca... hasta que descubrí al señor Y.

El libro se lee con mucha facilidad y es muy entretenido, incluso nos culturiza un poquito en relación a la vida (y sobre todo las manías) de personas como Poe, Voltaire o Kant, de las que ni idea tenía de que hubieran sido personas hipocondríacas.

Me ha sacado una sonrisa en más de una ocasión, no pensé que ninguna persona pudiera sobrepasar lo absurdo tanto como el señor Y. (aunque soy consciente de que el protagonista de esta historia está enfermo psicológicamente). Desde el primer capítulo necesito saber si el señor Y. va a matar de una vez por todas a su objetivo. Si lo consigue o no es algo que os dejaré descubrir a vosotros mismos.

Hoy termino con lo que me parece uno de los mejores párrafos del libro:

- Las estadísticas no son de fiar. Según el Departamento de Riesgos de la Universidad de Iowa, en Estados Unidos hay 700.000 médicos en activo, y al año mueren 120.000 personas por razones derivadas de la mala atención médica. Esto equivale a una media de 0,171 muertos por médico. Por otra parte, en Estados Unidos hay 80 millones de ciudadanos que poseen algún arma de fuego, y unas 1.500 personas mueren al año por causas accidentales relacionadas con esas mismas armas de fuego. Esto da una media de 0,0000188 muertos accidentales por arma. En consecuencia, según la estadística, tendríamos que pensar que un médico es 9.000 veces más peligroso que un arma de fuego, una conclusión probablemente exagerada.

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Estos días estaré fuera así que os deseo que disfrutéis de los festivos, a los que los tenéis. Y a los que no, paciencia. Hasta la semana que viene!

viernes, 11 de abril de 2014

Una historia, una frase (III): El matrimonio

- Qué va, qué va. Hace muchos años de eso, éramos jóvenes, antes si no te casabas no podías fornicar con libertad ni... Va, va, va, vaaaaa, gooooooooooooooooooooooooooooool!!! ¡Chúpate esa Isidro!

* Ay Servando, ahora remontamos ya verás. Volviendo al tema... ¿No ves que lo hace por tu bien? Tu mujer lo único que quiere es cumplir con lo que te ha dicho el médico, además la comida con mucha sal no le va bien a casi nadie.

- Yo no sabía que esto iba a ser así cuando me casé, llevamos 53 años juntos y siempre me ha mandado. Pero claro, en aquellos tiempos era una locura que un hombre soltero se hiciera una casa solo, menudo mote me quedaría. Cuando la idea me rondaba por la cabeza ya pensaba en el poema que me cantarían a mis espaldas: "Solterón, cuarentón, qué suerte tienes cabrón".

* Pero si tenéis una casa preciosa Servando, incluso ahora puedes poner a remojo los pies en la piscina que le habéis metido.

- Calla Isidro, calla, cosas de la niña que ve muchos programas de casas.

* ¿Pero qué niña, si tiene 45 años y ya te ha dado nietos?

- Niña al fin y al cabo, que aún anda saltando de un lado para otro mientras me hace ese pastel de chocolate con nueces que tanto me gusta, igual que cuando tenía 15. El caso es que yo no tenía fincas grandes, la de donde tenemos la casa era del padre de Amadora, que se la dio cuando nos casamos. Ay si fueran otros tiempos no sé yo si me casaría. Mira que no cambiaría a mi niña por nada del mundo, pero es que Amadora se alía con el médico y me hace la vida imposible.

* Eres un quejica Servando, un verdadero quejica. Yo llevo 51 años casado y no tengo nada malo que decir, salvo las cosas cotidianas, que  realmente no tienen importancia.

- Es que te faltan los dos años que llevo yo más que tú. Y además tú no comes sin sal, ¡así cualquiera!

* Ya me tocará ya, que la edad no perdona y... ¡¡¡Ole, ole y olé!!! Ahí va el empate Servando, esto lo remontamos, que los vuestros tienen las piernas muy flacas, si es que así no se puede...

Cuando aún el encuentro entre visitante y visitado no había terminado, Fernando se abstrajo en sus propios pensamientos imaginándose cómo habría sido la vida de esos dos ancianos que veían el partido tan emocionados como cualquier chico de 20. No podía ver cuál sería el resultado final para los dos equipos o llegaría tarde a la prueba del traje de su boda. ¿Acabaría él quejándose tanto como esos septuagenarios? Con el ritmo de vida que llevaba suerte tendría si llegaba a su edad. Por lo menos él no se veía en la situación de Servando, si algo había aprendido de su padre era aquella frase que nunca se le olvidaba:

"No te cases por el dinero; puedes conseguir un préstamo más barato".

miércoles, 9 de abril de 2014

Lista definitiva #hogueradelibros

"Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres" (Heinrich Heine).

Tomando prestada esta frase del blog de Macondo (que fue allí donde la vi ayer) hoy os traigo la lista definitiva de #hogueradelibros, no sin antes volver a recordar a los despistados que este hastag constituye una frase simbólica mediante la cual se pretendió aglutinar los libros que por un motivo u otro no nos han gustado, y no siendo para nada real que la gente que lo utilice se vaya a poner a quemar libros sin ton ni son.

De hecho, y si queréis un par de puntualizaciones os diré que:

- Nunca he tirado/roto/quemado/etc. un libro. Si no me gusta lo regalo, seguro que hay alguien que lo agradece y que le saca provecho porque, por suerte o por desgracia, no todos tenemos los mismos gustos.

- Jamás quemaría un libro, ni siquiera el "Mein Kampf", pues hasta este es de utilidad, sirviéndonos para recordar aquella parte de la historia que no debería volver a repetirse jamás.

Y sin más dilación os animo a que leáis la siguiente lista y me comentéis vuestras impresiones, pues hay libros aquí que yo no me esperaba y para mí siempre es interesante y enriquecedor conocer las opiniones de los demás. Ahí va:


- El libro gordo de petete: La que molaba era la Carolina.
- Viento y ceniza, de Diana Gabaldón: Llargo y aburrido. Terminado por ser de una saga, mejor leer solo los 3 primeros libros).
- El Guardián entre el centeno: El mejor libro acerca de nada que he leído en mi vida.
- La tía Tula, de Miguel de Unamuno: Cuando lo leí no me enganchó la historia, quizá debiera darle otra oportunidad.
- La biografía de cualquier personaje histórico, porque no he encontrado ninguno que cuente las cosas de manera interesante.
- Rayuela, de Cortázar: No necesito que un autor me haga sentir inculta cada tres párrafos. Lucimiento constante del autor.
- De la tierra a la luna, de Julio Verne: Me lo tuvieron que leer poniendo voces mis amigas para que no me durmiera.
- Dune, de Frank Herbert: Obra cumbre de la SciFi, premios Nébula y Hugo, etc, etc. Más lenta que una maratón de berberechos
- Del Orinoco al Amazonas, de Alejandro de Humboldt: 424 páginas de descripción de paisajes y NO PASA NADA. 7 intentos, 35 páginas leídas.
- El péndulo de Foucault, de Umberto Eco.
- 50 sombras de Grey: Fatalmente escrito y lleno de estereotipos. / Y toda la basura que ha puesto de moda. Incluido el inquietante "Melocotón loco".
- El imposible Olvido, de Antonio Gala: Ni pude olvidarlo ni terminarlo.
- Cualquiera de los escritos por Dan Brown.
- Leviatán, de Paul Auster: Me costó horrores acabarlo, denso y lento.
- Cualquier libro que en su portada lleve el nombre de Mariló Montero.
- Cualquiera de Crepúsculo.
- Los pilares de la tierra: Pesa mucho.
- Apocalipsis Island, de Vicente García.
- El café de los corazones rotos, de Penelope Stokes.
- El Talmud.
- El alquimista.
- Soy de pueblo, de Raquel Córcoles.
- Los ojos amarillos de los cocodrilos: Porque la protagonista es una pesada insufrible.
- Siempre habrá un lugar para soñar,  de Luis Anguita.
- Si tú me dices ven lo dejo todo... pero dime ven.
- Todas las de Moccia.
- Q, de Luther Blissett, porque me duermo cada vez que lo abro #tostón.
- Un padre de película.
- La montaña mágica, de Thomas Mann.



Y otros libros que no sé si encajan exactamente en esta iniciativa pero que, igualmente, por aquí los dejo:

- Libro de instrucciones de una mesa de Ikea.
- La Biblia.
- La guía telefónica.
- El Corán.
- Los librillos OCB.

Y para terminar, agradeceros enormemente a todos vuestra colaboración y vuestro apoyo en la elaboración de esta lista singular (si me olvido de alguno tirarme de las orejas xddd!):


@Dessjuest
@Kassius9
@mystoriespro
@Plagiando_Alter
@EcheCousaDoDemo
@MaraJSS
@mrepolo
@adellabrac
@MnicaSerendipia
@ThoryKira
@pimentelnaval
@DorothyTacones
@atientasaramaga
@CreatiBea
@matibascorner
@IsiOrejas
@JatzMe
@CazaEstrellas
Toro Salvaje

viernes, 4 de abril de 2014

Una historia, una frase (II): Recuerdos

- ¿Sabes cómo son esos silencios que te perforan el alma? Cada palabra ahogada duele más que una que se ha dicho y piensas que escapando lejos esa sensación tan desagradable va a desaparecer. Pero no es así. Te quedas cosas guardadas y te das cuenta de que hasta que no las expulses no podrás estar tranquila. Y cuando llegas a esa conclusión desearías hablar en voz alta pero ya no hay nadie en frente que pueda escucharte, y eso es peor. Entonces es cuando, en sueños, empiezas a mantener conversaciones unilaterales que te despiertan con el pulso acelerado y te das cuenta de que has perdido aquello que nunca has querido. ¿Curioso, verdad? Reprimir las lágrimas cuando llega el momento en que sabes que jamás podrás recuperar aquello que tú misma te empeñaste en apartar, esa agua salada que empieza a correr por las mejillas es más amarga aún cuando caes en la cuenta de que aunque existiese una pequeña posibilidad de recuperar lo que has echado de tu lado no moverías un solo dedo.

* Me gustaría darte algún consejo, u ofrecerte simplemente alguna palabra de ánimo, pero lo cierto es que no sé exactamente de qué me hablas porque yo nunca he pasado por eso.

- Eres muy joven querida.

* Tú no eres vieja, precisamente.

- No, pero he vivido rápido. A veces me gustaría pensar que contarte todo esto sirve para que tú no cometas los mismos errores que yo, pero la verdad es que nadie aprende de los fallos de otros. Lo único cierto es que si te hablo de mis cosas es por la necesidad puramente egoísta de desahogarme, porque ya no puedo reprimir más lo que se me mueve por dentro.

* Quizás lo que pueda hacer es lo que mejor se me da, preguntarte qué es eso que no quieres pero añoras y prestarte mis oídos para que lo eches todo fuera y te sientas mejor.

- Quiero a una hija a la que no quise cuando vino, le he hecho pagar por mi error durante toda su vida.

* Seguro que podéis empezar de nuevo.

- No se pueden suplir 35 años de falta de cariño, y ahora, con su pequeño bebé en brazos he visto que ella es lo que yo nunca he sabido ser. Es una mamá primeriza, lo hará muy bien, pero es inexperta y no necesita más problemas. Sé que no se desentendería de sus obligaciones pero yo no quiero ser una carga.

* ¿Por qué habrías de serlo?

- Porque me empiezo a olvidar de las cosas, y ella se empeñará en que pueda sobrevivir sin recordar.

* No entiendo...

- Escúchame, y escúchame bien porque te lo diré solo una vez: Te agradezco enormemente que me hayas servido de distracción mientras esto se terminaba, aunque el agua caliente también me ha hecho de bálsamo. En cuanto cuelgues el teléfono llamarás a emergencias, sé que vendrás corriendo pero ni tú ni la ambulancia que hayas pedido llegaréis a tiempo porque empiezo a notar cómo se me cierran los ojos.

* Tía, me estás asustando.

- Ha sido mi única salida, cuando, tras salir del hospital, he llegado a casa, entré en el baño a refrescarme la cara para aplacar mi desazón; entonces vi la cuchilla, vi la bañera, y vi mis muñecas temblando, sabía que era en ese momento de locura o nunca. Jamás me perdonaré todos los abrazos que no le di por estar pensando que sin ella mi vida habría podido ser otra. Dile a tu prima, por favor, que la quiero, y que lloré por ella cada día que pasé alejada de su lado. Y es que  "después de la propia sangre, lo mejor que el hombre puede dar de si mismo es una lágrima."

miércoles, 2 de abril de 2014

#hogueradelibros

Hoy vengo a traeros una propuesta curiosa inspirada en el "100 novelas" de Serendipia (si no conocéis su blog estáis tardando). En esa ocasión bajo el hastag #100novelas estuvimos una semana en Twitter diciendo qué libros considerábamos imprescindibles.

Pues bien, yo os propongo todo lo contrario: Tras la reseña de "La caverna" que hice ayer (y que, si la habéis leído ya sabéis que el libro no me gustó), se me ha ocurrido gracias a un tweet de @kassius9 que podríamos volver a usar Twitter para decir qué libros son, para nosotros, totalmente prescindibles.

Es decir, comentar aquellos libros que, por la razón que sea, no nos han gustado, no recomendaríamos, o aquellos que por mucho que lo intentamos no hemos sido capaces de terminar de leer.

Para hacerlo deberéis usar el hastag #hogueradelibros y poner título del libro, autor y motivo por el que no os ha gustado, si no os coge el comentario en un único tweet podéis usar los que queráis, sólo tenéis que indicarlo, por ejemplo, si váis a usar dos tweets ponéis al final (1/2) y (2/2).

Tenéis de plazo desde hoy hasta el martes que viene a las 00:00 y el miércoles pondré en el blog una lista de las obras que hayamos ido recopilando entre todos durante la semana.

¿Qué os parece? ¿Os animáis? Aquí va el primero: "#hogueradelibros La caverna, de José Saramago, porque es aburrido y está escrito sin puntuar."

Espero ver los vuestros!!!

martes, 1 de abril de 2014

La caverna, de José Saramago

Una pequeña alfarería, un centro comercial gigantesco. Un mundo en rápido proceso de extinción, otro que crece y se multiplica como un juego de espejos donde no parece haber límites para la ilusión engañosa. La caverna habla de un modo de vivir que cada vez va siendo menos el nuestro. Todos los días se extinguen especies animales y vegetales, todos los días hay profesiones que se tornan inútiles, idiomas que dejan de tener personas que los hablen, tradiciones que pierden sentido, sentimientos que se convierten en sus contrarios.

Una familia de alfareros comprende que ha dejado de serle necesaria al mundo. Como una serpiente que muda de piel para poder crecer en otra que más adelante también se volverá pequeña, el centro comercial dice a la alfarería: "Muere, ya no necesito de ti".

De 398 páginas que tiene el libro en la 95 dije basta porque tenía más cara de aburrida que la vaca que ilustra esta foto; y me dio mucha pena porque "La caverna" me lo habían regalado a través de un bloggero invisible, pero tras casi dos años de intentarlo tuve que asumir que no puedo con él.

La historia que nos cuenta se desarrolla de forma lenta, no me ha enganchado en ningún momento y sobre todo, lo que más me repatea, es que es liosa porque apenas tiene signos de puntuación, ¿pero a quién se le ocurre? Para muestra un botón:

"Cipriano Algor esta vez no va a perder tiempo con arreglos y aseos, se vistió rápidamente y salió del cuarto. Marta le preguntó, Quiere que le prepare alguna cosa para que coma, Después, ahora la comida le distraería. Vaya, vaya a domar a la fiera, No es ninguna fiera, pobre animal, lo he estado observando desde la ventana, Yo también lo he visto, Qué te ha parecido, No creo que sea nadie de por aquí, Hay perros que nunca salen de los patios, viven y mueren allí, salvo en los casos en que los llevan al campo para ahorcarlos en la rama de un árbol o para rematarlos con una carga de plomo en la cabeza, Oír eso no es una buena manera de comenzar el día, Realmente no lo es, así que vamos a iniciarlo de una forma menos humana pero más compasiva, dijo Cipriano Algor saliendo a la explanada".

He leído muy buenas opiniones de las obras de este autor y quizá he cometido el error de empezar a conocerlo a través de un libro que es malo a rabiar. Saramaga me ha recomendado el "Ensayo sobre la ceguera" y le daré una oportunidad, no sé cuando pero se la daré. Ahora bien, como tampoco me guste, cruz y raya; y al hacer esto no me siento tan mal desde que he leído, gracias a M"Los diez derechos del lector", entre los que se encuentra "el derecho a no terminar un libro".

En resumen, yo no lo recomendaría, pero por lo menos en esas 95 páginas he encontrado tres frases formidables que, para terminar, os dejo a continuación:

- Buena verdad es que ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe.

- Sabríamos mucho más de las complejidades de la vida si nos aplicásemos a estudiar don ahínco sus contradicciones en vez de perder tanto tiempo con las identidades y las coherencias, que éstas tienen la obligación de explicarse por sí mismas.

- La vida es así, está llena de palabras que no valen la pena, o que valieron y ya no valen, cada una de las que vamos diciendo le quitará el lugar a otra más merecedora, que lo sería no tanto por sí misma, si no por las consecuencias de haberla dicho.