lunes, 30 de noviembre de 2015

Feliz Halloween, mi amor

Para cerrar este mes de noviembre, que empieza con la noche de los muertos vivientes, voy a dejaros a continuación este relato que escribí como participación en uno de esos retos tan interesantes que Jaume Vicent, de Excentrya, nos propone a los que estamos suscritos a su lista de correo. ¡Espero que os guste!





Tenía las ojeras tan marcadas como el surco de la taza cuando la apoyas en una servilleta para limpiar el café derramado; era por eso por lo que no necesitaba demasiado maquillaje para pintarse los ojos de manera que pareciesen tan oscuros y profundos como el tubo sifónico del cuarto de baño. Eso, junto con su complexión delgada moldeada por las largas caminatas de los seis últimos meses para aliviar el estrés, conseguía que el disfraz de esqueleto que había elegido para ese 1 de noviembre le quedase a la perfección.

Llevaba meses sin dormir pensando en lo que haría para vengarse y había decidido que lo llevaría a cabo el mismo día en el que hubieran cumplido tres años juntos, una fecha tan macabra como lo había sido su relación en los últimos tiempos.

Todas las veces que se soñó llamando a esa puerta habían sido tal y como se veía ahora: con el disfraz elegido, las pinturas muy cuidadas y un enorme gusano de nueve kilos que sujetaba con las dos manos. El bicho se revolvía intentando zafarse de ella, a punto de gritar, babeando un líquido blanco asqueroso que ya era la segunda vez que limpiaba. Parecía que iba a salir de la especie de capullo que lo envolvía pero ella sabía que nunca se convertiría en una mariposa. Lo odiaba más que a él.

Sólo de verlo le daban arcadas, así que tenía que hacer un esfuerzo para agarrarlo sin vomitar. Tan pronto salió de su casa giró a la derecha y luego volvió a girar, y vio que la cuarta vivienda de la calle paralela a la suya tenía la luz del salón encendida. Estaban en casa.

Se dirigió con paso firme hacia su objetivo pero tuvo que detenerse cuando unos vecinos se quedaron mirando al horrible bicho que llevaba en brazos. En sus caras se reflejaba el horror por lo que veían, así que la saludaron desde lejos con una sonrisa forzada mientras apretaban el paso para no tener que acercarse a esa cosa.

Cansada, pero decidida, llegó a su destino y, cuando estaba en la entrada del jardín a punto de dar el primer paso por el camino que conducía al porche, unos niños pasaron corriendo por su lado, tan cerca que tocaron con violencia un extremo del capullo y casi tiran al suelo al engendro. Ella no les dijo nada, bastante tenía con hacerlo callar ahora que se había puesto a emitir unos sonidos agudos que expresaban fastidio por haber salido de su letargo a causa del golpe.

Cuando por fin se marcharon de la casa con sus golosinas y la puerta se cerró, ella se acercó y volvió a timbrar. Tras la puerta que se abría apareció una mujer de anuncio y con un buen par de razones más que suficientes para que su marido no quisiese divorciarse. Aunque al principio pareció asustarse al mirarla, sonrió al ver el gusano. Ella se lo tendió y le dijo:

—Quédatelo, apuesto a que estáis casados en régimen de gananciales, así que esto también te pertenece.



Puede que Lady Esqueleto estuviera viviendo sola esa pesadilla de la depresión post-parto, pero al menos ahora él también viviría en su casa su particular infierno. Se fue sin mirar atrás, mientras una lágrima caía hacia la comisura de esos labios cuyos dientes mascullaban: “Feliz Halloween, mi amor”.

6 comentarios:

  1. Ahhhh. Qué tétrico!!! Es la idea, lo sé, así que prueba superada!! Jajajaja. Besotes!!!

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    1. Jajaja, gracias Álter, me costó lo mío, siempre me voy al lado psicológico en esto del terror. Biquiños!

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  2. Qué chulo!

    Me ha gustado porque además has captado bastante bien un poco el espíritu de lo que todos tenemos en la mente cuando pensamos en Halloween. Ese toque de terror y también esa pizca de exageración o de absurdo

    Biquiños! ;)

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    1. Jaume de Excentrya ofrecía unas fotos para inspirarnos, y no sé por qué fue esto lo que se me vino a la mente, ay la imaginación, hace lo que quiere con nosotros y nuestros textos. Biquiños!

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  3. Me encanta. Sin duda eres una artista.
    Enhorabuena guapa.
    Besos.

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    1. Gracias encanto, es muy gratificante contar siempre con tu apoyo. Biquiños!

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