jueves, 21 de enero de 2016

Quita, bicho

"Quita, bicho", es la frase que el bueno de Gregorio hubiera querido decir el día en que se despertó y no se sintió tan humano como siempre. Pero ¿cómo apartar a la horrenda criatura si esa era él mismo?

¿Os imagináis que os pase a vosotros? Que un día os despertéis y seáis una cucaracha, o algo peor. Porque lo que realmente nos descoloca en este libro de tan solo 33 páginas escrito por Franz Kafka es que no sabemos a qué se enfrenta el protagonista. A veces, lo que te imaginas es mucho peor que la realidad. Y yo, que soy mucho de ponerme en la piel de los personajes cuando leo, lo he pasado muy mal a medida que recorría las páginas de esta historia.

Cuando Gregorio despierta y se ve convertido en ese ser solo piensa en vestirse para ir a trabajar. Así somos los humanos, queremos seguir con nuestros planes pase lo que pase sin pararnos a pensar si realmente podemos hacerlos, o si el realizarlos es lo más acertado o no en un determinado momento.

Algunas personas queremos hacer lo que debemos aunque se pare el mundo; y, otras, no se preocupan por nada y viven en su propia comodidad. Esta es la dualidad que presenta esta novela corta y que a mí me ha hecho reflexionar mucho. ¿Hasta qué punto debemos darlo todo por la familia? Mi conclusión es que todo depende del tipo de familia a la que pertenezcamos.

Este relato corto es un gran clásico de la literatura. Lo he disfrutado mucho y me ha hecho pensar, algo que agradezco mucho a este tipo de historias. Y vosotros, ¿lo habéis leído o aún se encuentra entre vuestros pendientes? Contádmelo en los comentarios.

8 comentarios:

  1. Lo leí hace millones de años y, aun a riesgo de parecer una inculta que no sabe apreciar las joyas de la literatura, tengo que decir que no me dio ni frío ni calor. Besotes!!!

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    1. Quizá hace tantos años no era tu momento para leerlo, o quizá no te guste, sin más. A mí no me gusta Saramago (pero tampoco me apedrees por eso). Biquiños!!!

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  2. Me ha gustado mucho tu reflexión sobre este pequeño clásico de la literatura. Lo he leído un par de veces y lo aprecio en lo que vale aunque te confieso que no es lo que más me gusta de Kafka (me gustan más sus relatos de un médico rural o esa carta al padre). Dicen los entendidos que la clave de Kafka está en que es capaz de expresar con máxima sencillez ideas complicadas, y sí que tengo esa sensación cada vez que leo "La metamorfosis". Bss

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    1. No he leído nada más de Kafka, y con esto que me dices, está claro que tengo que buscar más cosas. Ya te pediré consejo cuando tenga tiempo. Biquiños!

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  3. Hola, Cris!
    Hace unas pocas semanas que volví a leerlo! Qué casualidad ver ahora estas reflexiones tuyas sobre el relato. En esta segunda lectura me he sentido más conmovido por Gregorio, ya que en las primeras solo podía pensar: ¿por qué aguantas que te traten así, tonto? Ahora creo que, de cierta forma, esa situación tiene que ser terrible, que tu familia te rechace y no sea capaz de comprender tu comportamiento, creo que todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos despertado siendo "bichos raros"... Hacíamos las cosas y nadie nos entendía y eso, nos causaba una enorme frustración.
    Me ha encantado, como siempre, Cris!
    Un abrazote!

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    1. Me ha gustado mucho esta coincidencia Jaume. Es cierto que hay obras cortas y sencillas, como esta, que se aprecian mucho más en las relecturas; porque al principio nos dejamos llevar por lo obvio y nos enfadamos con las situaciones que se nos plantean; pero, luego, estamos preparados para ahondar un poco más sin dejarnos llevar tanto por los sentimientos. Biquiños!

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  4. Hace muchos años leí varias obras de AKafka, de hecho ésta la tengo en una recopilación de relatos que tengopara leer cuando no me apetecen cosas densas en cuanto a tamaño pero sí en lo que a contenido se refiere.
    Me ha gustado mucho tu post.
    Un beso.

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    1. Como le decía a Mónica, tengo que leer más cosas de Kafka, os pediré consejo; y con lo que me dices, está claro que es ideal para estos momentos en los que no tengo mucho tiempo para leer. Biquiños!

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