lunes, 29 de febrero de 2016

¿Escribir es inventar o contar algo manido de forma original?

El otro día os hablaba de cómo algunos escritores, a través de sus blogs, han conseguido que me acerque a géneros literarios que no se encontraban entre mis preferencias lectoras. Hoy vengo a contaros cómo otros escritores me han mostrado que las limitaciones de obras son, en ocasiones, sólo palabras, ya que algunas pueden encontrarse entre dos aguas. Ejemplifico esto con un libro que leí hace mucho tiempo, "La testigo", de Nora Roberts.

Imaginaos la sinopsis de un libro que cuenta cómo una chica de dieciséis años, intentando desafiar el férreo control de su madre, se va con una amiga a una discoteca, y allí conoce a un capo de la mafia rusa. Esta chica presencia un par de asesinatos esa noche (uno de ellos, el de su amiga), y se ve obligada a escapar, convirtiéndose en testigo protegido de la policía.

Pasan los años y nuestra protagonista sigue viviendo sola, apartada de los suyos, y en constante alerta. Cansada de pasar miedo decide tomar una decisión: seguir huyendo hacia otro lugar donde estar más tranquila, o enfrentarse de una vez por todas a aquellos que la persiguen.

Bonita novela de suspense, ¿verdad? Pues ahora incorporad a la misma una preciosa historia de amor con un apuesto Sheriff de la zona, cuyas atenciones a nuestra protagonista no sólo la desarman haciéndola creer de nuevo en el amor, sino que ocupan la mitad de las páginas del libro, aproximadamente.

Ahí tenéis una estupenda novela romántica y de suspense, que, para mi sorpresa, disfruté mucho. Como ya he leído en otros blogs, muchas veces no se trata de hacer algo que nadie haya inventado, o de contar algo que a nadie se le haya ocurrido. En ocasiones es suficiente con analizar aquello que te gusta y preguntarte cómo podrías tú hacerlo mejor.

¿Hace tiempo que la inspiración os esquiva? No copiéis a otros, pero tampoco os exprimáis los sesos intentando descubrir el cáliz de la vida. Leed, leed mucho, y pensad qué podríais contar diferente y mejor. Lo que diferencia muchas historias parecidas es, en muchos casos, el toque personal que le da su autor.


Y, para terminar, hoy os dejo una recopilación de las frases que más me han gustado de esta novela:

- La justicia era muy clara para ella, pero la ley que la impartía, que la ejecutaba, era turbia y escurridiza.

- Posponer las cosas no es juicioso una vez que se ha tomado una determinación.

- Y sin embargo se sentía más confiada ante la posibilidad de acabar con la mafia rusa que ante la de asistir a una barbacoa familiar.

- ¿Cómo puede alguien lo bastante listo como para ir a Harvard..., a los dieciséis, nada menos... acabar mezclado con los Volkov? - A veces basta con tener dieciséis años.

- Una puta educada sigue siendo una puta.

jueves, 18 de febrero de 2016

¿Debes hablar en tu blog de escritor sobre técnicas de escritura?


La pregunta es clara: ¿debes hablar en tu blog de escritor sobre técnicas de escritura? Porque se supone que lo que quieres es vender tu libro, entonces, ¿no deberías hablar de tu libro, del universo que lo envuelve o de tus referentes literarios?

Sin duda, como bien nos dicen en blogs sobre marketing como Marketing Online Para Escritores; o en blogs de escritores como Gabriella Literaria; una de las cosas fundamentales a la hora de llevar nuestro blog y establecer nuestra estrategia para conectar con nuestros lectores y, por qué no, vender nuestro libro, es saber cuál es nuestro público objetivo.

lunes, 8 de febrero de 2016

El diablo de la botella, de Robert L. Stevenson

Quiero empezar esta semana recordando un libro endiabladamente corto y adictivo. Antes de leer la obra más famosa de Robert L. Stevenson, (El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, que reseñé hace poco aquí), me topé con este autor a través de esta obra en enero de 2013.

Se trata de un relato corto muy entretenido que nos cuenta la historia de Aladino y el genio de la lámpara pero ambientada en otra época y con matices que hacen que sea muy interesante.

Este pequeño relato nos muestra la escasez de recursos, la realidad de que para que una persona tenga algo, otra tiene que carecer de ello. Todo lo que a priori pueda parecer una bendición, puede convertirse en una maldición, y por eso hay que tener mucho cuidado con lo que se pide.

Además, la botella se compra siempre por un precio inferior a lo que le costó a su vendedor. ¿Qué pasaría si llegase a tus manos y ya no pudieses deshacerte de ella? ¿Es siempre bueno que se cumplan todos tus deseos?

¿Os atreveréis a encontrar la respuesta a todas estas preguntas? Yo ya lo he hecho...

jueves, 4 de febrero de 2016

Estoy más cerca de apretar el gatillo

Con la gran cantidad de campañas que salen a flote en la editorial Libros.com, ¿quién se acuerda de aquellas que llegaron a buen puerto a finales del año pasado? Pues seguro, pero seguro, seguro, que yo no me he olvidado de la mía y vosotros, queridos lectores y mecenas a los que os debo todo, seguro que tampoco.

Habéis pagado un libro que todavía no tenéis, el proceso editorial tradicional es lento (muy lento), pero la espera merecerá la pena. Porque cada día que pasa sin que todavía esté el papel recién salido del horno es un día que la editorial y yo empleamos para conseguir un resultado perfecto.

Aunque no escriba a menudo sobre la novela en este blog (porque escribir sin noticias me parece un sinsentido), estoy pendiente del proceso todas las semanas, para que los tiempos se acorten lo máximo posible (por lo menos en lo que depende de mí).

La semana pasada estuve hablando con el Director de producción de Libros.com, y me dijo que el próximo 10 de marzo el libro estará maquetado para la próxima revisión. Con lo cual, el mes que viene seguiré apurando el proceso para dejarlo todo listo.

Van seis meses de intenso trabajo, de lecturas, correcciones, de seguimiento, de entradas sobre el proceso creativo, de dejarme los ojos en la pantalla del ordenador, de hablar con gente que está realmente interesada en la fecha de lanzamiento (con vosotros). Seis meses en los que he aprendido, disfrutado, y que si tuviera que resumir con una sola palabra, sería: "GRACIAS". Así, en mayúsculas y dedicada a todos vosotros, por vuestro apoyo, vuestro interés, y, sobre todo, por vuestra paciencia.

Así que aquí estamos, en cuanto cerremos la maquetación volveré a la carga para manteneros informados.

Y para que la espera se haga más corta, como no puedo mandaros un Ferrero Rocher a cada uno de vosotros (porque con este invierno tan raro que estamos teniendo seguro que llegan derretidos), os dejo a continuación con un pequeño relato que complementa la trama de la novela. Gracias por estar ahí. ¡Espero que os guste!


- No sé si puedes oírme chica, si supiera que no escuchas nada de lo que digo quizá me arriesgaría a contarte qué es lo que tengo en la mano.                                              
(Dios mío, te escucho, pero no puedo mover los labios, ni siquiera soy capaz de abrir los ojos para hacerte ver que estoy aquí. ¿Por qué no puedo?)                                 
- Te diría también todo lo que pienso de ti. Pero si luego lo recordases, dejarías de quererme.                                
(¿De quererte? ¿Por qué? ¿No te gusto? ¿No te caigo bien?)                                                    
- Pareces dormida como aquella princesa del cuento que se atragantó con la manzana. Me gustaría saber si vas a despertar. Si lo haces, espero que no sea pronto.                                                                                        
(¿Dónde estoy? Ayer creí escuchar sonidos como los de los respiradores de un hospital. Se supone que la gente en un hospital quiere que te recuperes, ¿no?)                     
- Es mi turno, y te veo aquí tirada y, a pesar de tu indefensión, te odio más que nunca.                                                                           
(¿Tu turno? ¿Trabajas en este hospital?)                        
- Me voy a desahogar, al fin y al cabo, la gente que se recupera no se acuerda de este sueño.                                     
(Sé que no estoy soñando, no es eso, sino, me despertaría, me levantaría, e iría a trabajar, como siempre).                                                       
- Te lo voy a contar todo, te voy a contar por qué me gustaría desconectarte el respirador.