lunes, 7 de marzo de 2016

¿Es posible pasar miedo con una novela de terror?


Es más fácil pasar verdadero miedo viendo una película de terror que leyendo un libro. Recuerdo cuando fui a ver al cine "El exorcismo de Emily Rose" y estuve varios meses escuchando música en mi walkman cuando me quedaba sola en casa, porque cada ruido que oía en los pisos vecinos me alteraba (diré en mi defensa que en aquellos tiempos era una chiquilla menor de edad que tenía más cintas que CD´s, imaginaos qué época tan lejana esa).

Sumergiéndome en los libros he sentido pena, asco, indignación, alegría, intriga, nervios... He experimentado casi todo, pero algo se me resistía: el miedo. Al fin y al cabo sólo son letras, y no pueden conseguir causar el mismo impacto visual que algunas de las imágenes terroríficas que puedes ver en una pantalla, ¿o sí?


Hace poco me fui a pasar unos días a un pequeño pueblo minero en decadencia, donde la principal fuente de sustento que lo había hecho brillar durante años ya no existía. Sin posibilidades de encontrar trabajo, los jóvenes se habían ido marchando a otros sitios en busca de un futuro mejor; por eso a medida que paseaba por las pequeñas calles del centro sólo me encontraba a ancianitos (algunos de ellos sentados jugando a las cartas en plena calle), disfrutando de una vida tranquila. Encontrarse con alguien de mi edad era muy difícil, ver a algún niño, una misión casi imposible.

Por lo menos era un sitio donde relajarse, tenía un bosque impresionante que se podía apreciar desde cualquier parte. Los paseos olían a fresco, a pureza, a tranquilidad. Fue una gozada pasar unos días alejada de las preocupaciones.

He de reconocer que soy más de playa que de montaña, y más de calor que de frío; pero la nevada que me sorprendió a los pocos días de llegar fue tan impresionante y tan bonita, que me alegré de haber estado allí para contemplarla. Pero los temporales sólo son bonitos si los ves desde tu habitación con una taza de leche caliente entre las manos, cuando sales y te metes en el centro de la tempestad, la naturaleza ya no es igual de amable.

Tres excursionistas se perdieron en el bosque, los sorprendió la nevada y no pudieron regresar. Un chaval, su padre y un amigo de éste. Me fui del pueblo sin saber qué suerte habían corrido esas personas, pero seguí al tanto por las noticias (tenían cobertura en los medios porque uno de ellos era un escritor bastante conocido). Tras casi dos semanas de intensa búsqueda, y a punto de darla por finiquitada porque (seamos realistas, pocas posibilidades había de que hubieran sobrevivido a aquella nevada durante tanto tiempo), fue precisamente el escritor el que apareció en el pueblo: había vuelto por su propio pie, pero en muy mal estado, sólo le quedaban piel y huesos, y unos ojos que habían visto muchas cosas.

¿Seguro que no os suena esta noticia? Tenéis que acordaros, fue muy comentada, porque él, como bien os decía, es un escritor de best-sellers, había salido en la prensa rosa por un escándalo con su mujer. Además, lo que pasó después de que se salvara de la tormenta también fue muy comentado; prácticamente todo el mundo en ese pueblo sabía que el escritor no había vuelto solo de la montaña.

Si queréis saber más de la noticia sólo tenéis que buscar en internet el nombre del pueblo: Blackwood. Aunque, para ahorraros el trabajo, os voy a dejar dos enlaces donde podéis encontrar más información: Blackwood: piel y huesos (edición digital) y Blackwood (edición papel).


Así es como engancha este libro, haciendo que todo parezca real, como si estuvieras leyendo una noticia de sucesos pero contada con mucho detalle por alguien que lo sabe todo. Parar a coger aliento, dejar de leer durante tres días porque no sabía si estaría preparada para enfrentarme al texto de la siguiente página, aprender cómo se hace una buena descripción que cuente muestre mucho sin resultar cargante; todo eso es lo que me hizo pensar que "Blackwood: piel y huesos" es un libro que me hubiera gustado escribir a mí (y creo que ese es el mayor piropo que se le puede hacer a un libro, y que yo, hasta ahora, sólo le había dedicado a "A sangre fría", de Truman Capote).

Si os gusta el terror, tenéis que leer este libro; si os gusta el suspense y la intriga, también; pero, sobre todo, si os gusta escribir, debéis leerlo para aprender cómo se ejecuta una novela de manera magistral. Porque, como bien dice el autor, Jaume Vicent: "Uno puede escuchar muchas cosas si sabe callarse".



14 comentarios:

  1. Pues bien apuntadito me lo llevo, yo soy de las que sí son capaces de sentir (mucho) miedo leyendo y además, lo disfruto.
    Muak.

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    1. Seguro que te gusta, es de los que te dejan pensando después de haberlo leído. Yo lo tengo en papel, y trae un folletín que viene con una edición que imita a las antiguas, con una historia muy cortita que se relaciona con lo del libro. Si al final lo pides en papel, aprovecha y pide "Viejas huellas", que es otro folletín también relacionado con la historia que sólo cuenta cincuenta céntimos. La verdad es que me gustó mucho el ambiente y todos los pequeños sucesos que lo rodean. Biquiños!

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  2. Hoola, Cris!
    Gracias por la reseña y gracias por esos piropos de escritor! Estas cosas de buena mañana te levantan el ánimo a tope.
    Como has dicho tú, no es fácil hacer pasar miedo, no es fácil tampoco transmitir esas sensaciones que provocan miedo. Ya lo comenté en un artículo en el blog de Víctor Selles: a veces, nos tenemos que conformar con entretener, más que con asustar. Sin embargo, si he conseguido hacerte pasar miedo, aunque sea un poco, ya me siento más que feliz; orgulloso.
    Muchas gracias, Cris, por ese apoyo constante, te voy a tener que conceder una medalla al mérito lector, por ser mi lectora más constante y paciente.
    Un abrazo, y a ver qué más se esconde en Blackwood.

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    1. Siempre me ha gustado como escribes en tu blog, pero después de leer "Blackwood" que no te quepa duda de que te has ganado una lectora y fan incondicional. Si una novela entretiene, ya hace bastante, pero esta además ha rebentado mi Campana de Gauss lectora :) Biquiños!

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  3. Pienso que sí se puede sentir miedo con los libros, lo que pasa es que la imagen en TV/cine es más poderosa que tener que imaginar la situación o el personaje a través de las letras.
    Un besote.

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    1. Normalmente es cierto, la imagen que podemos ver es más poderosa; pero, sin duda, en este libro lo peor ha sido imaginármelo. Biquiños!

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  4. Cada vez tengo más ganas de leerlo. Un besote!!!

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    1. Yo lo recomiendo totalmente Álter, ha sido una pasada y he disfrutado como una enana. Biquiños!

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  5. Me han entrado unas ganas locas de pasar miedo, Cris.
    Besotes, guapetona.

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    1. Pues pásalo, ya sabes que yo sólo recomiendo cosas locamente buenas :D Biquiños!

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  6. Pues soy una miedica de aupa, pero como no me quiero mucho, me gusta leer estos libros. Y éste tiene una pinta tremenda.
    Besotes!!!

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    1. Como se dice por aquí: "sarna con gusto no pica". Te entiendo, porque yo soy igual que tú. Biquiños!

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  7. Supongo que la pregunta que lanzas es un tema que todo escritor de terror se ha planteado alguna vez. yo lo traté en el blog hace tiempo.

    El libro da mayor sensación de control, y las palabras no afectan tanto al subconsciente, cuyo lenguaje es imaginativo, por eso las películas lo tienen más fácil, el subconsciente no distingue entre imágenes reales o ficticias.

    Los libros que me han inquietado han sido sobre todo libros de supuestos testimonios de experiencias paranormales, supongo que para que lo hagan les tienes que conceder algún viso de verosimilitud, por pequeño que sea. Con las novelas creo que solo lo lograrían las que estuvieran basadas en hechos reales, como me pasó con "La ilustre degeneración", pero el sentimiento fue más bien de inquietud, impotencia y asco por las implicaciones que tenía el libro.
    Un saludo.

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    1. En este libro lo que pasa es que el autor crea la atmósfera tan bien, que casi te lo crees, te ves tú allí. Creo que su truco es hacer que los personajes no se lo crean, que digan: "esto no puede ser, que parece de película", y luego darse cuenta de que los hechos han superado sus expectativas. Es lo que te hace ponerte en su piel y pasar verdadero miedo. Biquiños!

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