lunes, 4 de julio de 2016

El abecedario del terror: O



ORIENTAL







Sucedió en la parte más oriental de la ciudad, cuando una señora paseaba a su perro y vio a una niña llorando. Eso era lo que habían captado las cámaras, así que los investigadores dedujeron que alguien la había usado como cebo. El padre de la pequeña había faltado al trabajo esa misma mañana, así que estaba blanco y en botella. El fiscal aconsejó que el asesino cumpliese su condena en un centro psiquiátrico; las razones para ello eran varias: que lo había hecho sin móvil alguno que justificase su conducta precisamente contra aquella mujer; que se había regodeado en los cortes de ciertas partes, como en el de los párpados, y que demostraba una clara falta de empatía al hacerle lo mismo al perro. Pero lo peor era que aseguraba que la culpa era de su hija, que la encerrasen a ella, que no la había visto pero que estaba seguro de que la niña era capaz de eso y mucho más. Sólo con ocho años, eso era impensable.

Diez años después de ese terrible suceso Samanta por fin había salido del centro de menores, y el periódico que rememoraba el caso llamaba a la colaboración ciudadana para darle una oportunidad a la muchacha. Su elección fue ser enfermera, y los estudios se los costearía trabajando como limpiadora en un psiquiátrico. Cuando se conoció la noticia, los medios resaltaron que era increíble cómo de un padre como ese podía haber salido una mujercita tan buena como ella. Quería ser enfermera, y seguir cuidando de su padre, ¿no era adorable?

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P.D. Recordad que cada micro de esta saga nos cuenta la historia completa de esta terrible niña. Podéis leerla desde el principio aquí.

6 comentarios:

  1. Ay, esta Samanta es incorregible... Todas las semanas me deja con el corazón en un puño. Besotes!!!

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    1. Y a mí también, que parece que ya ha cobrado vida propia :p Biquiños!

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  2. A esta niña no hay que cruzársela...
    Besotes!!!

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  3. Respuestas
    1. A mí tampoco me gustaría tenerla cerca. Biquiños!

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