lunes, 5 de septiembre de 2016

Despertarse y seguir soñando... ¿es posible?

Dani tenía un sueño recurrente: se encontraba en una situación muy desagradable cuando, de repente, se despertaba aliviado por salir de aquello que lo atormentaba. Pero cuando se incorporaba de la cama algo le decía que aquello no había acabado, porque todavía estaba soñando y no era capaz de despertarse.

La angustia que le producía esa situación perduraba un par de horas cuando se despertaba de verdad. Mientras se hacía el primer café de la mañana, mientras se duchaba, mientras se lavaba los dientes, todavía tenía esa angustiosa sensación de que estaba metido en el sueño. Sólo cuando llegaba al trabajo y se metía de lleno en la rutina de cada día podía ser él mismo de nuevo.

Esas pesadillas, que antes vivía espaciadas en el tiempo, ahora se habían vuelto diarias, por eso temía el momento de ir a la cama y tener que dormir. Pensaba que se estaba volviendo loco, dudaba de todo, incluso llegó a considerar la posibilidad de que estuviese en un coma del que nunca se había recuperado.

Un día, de camino a la máquina de café en el trabajo, al recorrer el pasillo cuya pared exterior estaba conformada sólo por cristales, vio un reflejó que le pareció extraño. Volvió a pasar un par de veces, como cuando quieres atravesar una puerta automática y no detecta tu presencia, y tienes que ir hacia atrás y hacia delante hasta que se abra y poder atravesarla. Allí había algo raro, ese reflejo no era normal.


Ese día Dani se quedó hasta que todos se marcharon, con la intención de explorar con detenimiento eso que había despertado su curiosidad, al fin y al cabo, no le apetecía meterse en cama pronto. Con el reflejo de la luna, la posición correcta (de cuclillas) y la proximidad suficiente, lo vio. Formado por ceros y unos ahí estaba ese bit mal puesto en el código de programación. Y ahí fue cuando entendió el significado de su sueño.

-------------------------
Este relato que hoy os traigo está inspirado en el último libro de Marcos Martínez: "Simulados: cuando los programas tengan derechos". En él nos plantea una situación futura, improbable ahora mismo, pero no imposible, a través de varios relatos autoconclusivos pero conectados entre sí por su ambientación. ¿Qué pasaría si creásemos un progama de ordenador, por ejemplo, como el de los SIMs, tan desarrollado que consiguiésemos que los seres contenidos en él tuviesen voluntad, sintiesen, y pudiesen pensar por sí mismos?

Marcos no nos plantea cómo podríamos hacerlo posible, sino lo que ocurriría si eso pasase. Al fin y al cabo, un programa hecho por humanos estaría lleno de sentimientos, conductas e incluso errores humanos, que se trasladarían a ese universo, y esas son las situaciones que nos plantea: escenas que pueden darse ahora pero ambientadas en un entorno futuro más avanzado tecnológicamente. Esto es, precisamente, lo que hace que un libro de ciencia ficción sea realmente bueno, que usa esa ciencia ficción como excusa para desarrollar tramas complejas plausibles en la actualidad.

La humanidad no estaba preparada para la verdad. Ni la deseaban. La humanidad lucharía a muerte por no tener que enfrentarse a ella. 

Como bien dice en su web: "Este es un libro de relatos sobre posibles futuros basándome en los avances científicos modernos, en la imaginación y, he de admitir, construyendo sobre mi propia curiosidad. El libro es el primero del Proyecto Orvis, que comenzó hace tiempo como un reto personal. Consiste en desarrollar situaciones plausibles pero futuras y desarrollar sobre ellas contenidos realistas."

(...)

"Pero existe una rama de la ciencia ficción mucho más oscura, más realista y mundana, donde los personajes son habitantes de un mundo como el nuestro, desplazado en el tiempo cien, doscientos años o un milenio. Se encuentran tan perdidos y tienen tanto miedo del mundo que les rodea como tú o yo. Y el hecho de que la técnica los haya mejorado en algún parámetro no significa que sean superhéroes o que puedan afrontar el día a día mejor que nosotros."

La ciencia ficción utilizada así es la que consigue que yo me interese cada día más por un género que detestaba. He disfrutado mucho el libro, no solo por su ambientación y por utilizar la ciencia ficción como una excusa magistral, sino por las reflexiones que se te quedan rondando en la cabeza durante los días siguientes. Recuerdo en especial un relato sobre la tecnología para ignorar todo aquello a lo que no queremos enfrentarnos ("Los invisibles sonidos mudos"), o el relato "Bibliotecarios", máximo exponente moderno de aquella frase de Heinrich Heine que tanto me gusta:

Allí donde se queman los libros, se acaba por quemar a los hombres.

En definitiva, que me ha sorprendido gratamente, porque el libro me gustó mucho más de lo que esperaba, y porque lo leí en julio, y ahora en septiembre todavía sigo pensando en él. Así que si os animáis con este reto, podéis pasaros por aquí y comprar el libro.

Y a vosotros ¿os gusta la ciencia ficción? ¿Preferís que los libros se centren sólo en ella o, como yo, la apreciáis mejor como excusa de situaciones más realistas e impactantes? ¿Os habéis planteado en alguna ocasión qué pasaría si los robots o los programas de ordenador llegasen a sentir y a pensar por sí mismos? Me encantará conocer vuestra opinión en los comentarios.

6 comentarios:

  1. ^^
    Me ha gustado mucho el relato. La paranoia de dudar si la realidad es o no el 'nivel de arriba'.

    Muchas gracias por tus palabras. Si el libro te dejó con trazas de pensamiento en la cabeza, entonces su objetivo ha sido cumplido. Estoy muy interesado en hacer pensar a la gente ^^

    Gracias :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me has inspirado Marcos, que tu libro inspire a alguien debería hacerte sentir orgulloso, aunque ya sé que no soy Stephen King, pero oye, si algún día lo soy, hablaré de ti :) Ahora en serio, me ha gustado mucho, de verdad. Biquiños!

      Eliminar
  2. Me pasó como a ti con la ciencia ficción. Es un género al que tardé en pillarle el gusto. Me ha gustado mucho el relato. Un besote!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo estoy con ello ahora y parece que, por lo menos, en las series, no puedo ver otra cosa. ¡Quiero ciencia ficción en vena! Biquiños!

      Eliminar
  3. ¡Uy! A mí la rebelión de las máquinas me da escalofríos porque creo que está mucho más cerca de lo que pensamos...¿sabías que ya hay ordenadores que escriben artículos deportivos tan solo basándose en los resultados y algunos detalles importantes del evento? Lo dicho. La ciencia ficción nunca estuvo tan cerca. Brrrr.
    Un besote, reguapa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso no lo sabía, pero no me sorprende. Gracias por pasarte por todas las entradas pendientes, eres un solete :) Biquiños!

      Eliminar

Un post sin comentarios es peor que un día sin conguitos. A mí me encantan y me alimentan (los comentarios, quiero decir) así que anímate a dejarme el tuyo, me alegrarás el día.