lunes, 17 de octubre de 2016

Lo que Fringe me ha enseñado sobre escribir


Si no has visto Fringe y quieres hacerlo sin spoilers, no podrás saber qué es lo que me ha enseñado esa serie sobre la escritura. Para los que queráis conocerlo, seguid leyendo.

En Fringe se trata la posibilidad de que existan dos universos iguales estrechamente relacionados pero que, en principio, no converjan en ningún punto, como las dos caras de una misma moneda, existiendo en cada uno las mismas cosas y personas, pero con ligeros cambios. Lo que marca la diferencia son las decisiones que las mismas personas han tomado de forma ligeramente distinta.


Cuando llega el momento en que esas decisiones provocan que los dos universos se encuentren, la gente que conoce este hecho puede ver cómo le ha ido a su "yo" del otro lado tras haber tomado un camino diferente en algún momento. Pero la serie va más allá cuando Peter Bishop puede incluso viajar a través del tiempo y ver los posibles futuros según actúe de una u otra forma.

Explicado así puede parecer una ida de olla, ciertamente lo es, pero es una ida de olla muy bien hecha y que se disfruta. Esto me hizo reflexionar sobre la vida real y también sobre cómo escribir una novela. En la vida no podemos saber qué pasará si hacemos tal o cual cosa, tenemos que decidir sin toda la información y confiar en que hacemos lo correcto y, si no lo es, asumir las consecuencias. Lo más duro de ser Peter Bishop es ver el resultado de las decisiones que no has tomado, porque algunas habrían traído un resultado mejor; pero en la vida real no podemos ser Peter.

Sin embargo, al escribir una novela podemos ser como él. A veces concebimos una historia y la tenemos tan clara que no dejamos que se desarrolle. Pero, en ocasiones, la idea va por libre y pueden abrirse ante nosotros, escritores, caminos que no habíamos pensado en un principio. Hay autores que se aferran a la idea original y no consienten en cambiar nada aunque vayan percibiendo pequeñas señales de que algo no encaja en el conjunto de lo que hacen.

Dicen los entendidos (y yo también lo creo) que hay dos tipos de escritores: los de brújula y los de mapa. Los primeros son aquellos que tienen una idea en la cabeza, se sientan delante de la hoja en blanco y escriben sin más, según van viendo la historia en su cabeza.

Los segundos somos (y aquí me incluyo) gente que tenemos que hacer un esquema para no perdernos por el camino. Escribimos una idea, un resumen, un listado de capítulos y escenas, hacemos fichas de los personajes; en definitiva, lo tenemos todo por escrito antes siquiera de empezar a escribir la historia en sí. Y después de todo eso, cuando lo tenemos claro, al menos yo, hago lo que me da la gana, aunque sea todo lo contrario a lo que he puesto.

En la vida real ser Peter Bishop es imposible, pero en nuestra novela podemos serlo así que, ¿por qué no aprovecharlo?

8 comentarios:

  1. Hay una película de Wyneth Paltrow que se llama "Dos vidas en un instante" (creo), que precísamente te cuenta cómo sería la vida de la protagonista si hubiese cogido el metro a tiempo y cómo es si no. No te la pierdas.

    Besitos.

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    1. No la conocía, me la apunto para verla. Muchas gracias por la recomendación :) Biquiños!

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  2. Coincido contigo, Cris. Yo también necesito aunque sea un pequeño esquema. Me da seguridad y firmeza para saber dónde me encuentro.
    Besotes!

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    1. El esquema está genial para no hacerle caso, pero cuánto lo necesitamos, ¿verdad? Biquiños!

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  3. ¡Fringe! Con lo que me gusta... Es que me tienes pillados los gustos, ¡maldita! Tengo pendiente una revisión completa de la serie —y otra de Expediente X—. En otro orden de cosas, yo siempre he escrito a pelo, nunca he usado esquemas, escaletas, ni me hago fichas de personajes. El problema que tenía —además de cambiar el nombre a los personajes— era que me encerraba dentro de bucles o que perdía el hilo... Algunas veces, simplemente llegaba a callejones sin salida.
    Ahora trabajo con esquemas —sigo sin hacer fichas para personajes y no creo que lo haga nunca—, pero me gusta tener, por lo menos, un esqueleto de lo que va a suceder. He aprendido a sentarme 5 minutos tranquilamente y planear lo que voy a escribir a continuación. Ahora, al menos sé lo que tengo que hacer y me cuesta mucho menos escribir.
    Si hubiera tomado antes esa decisión... muchos manuscritos a medias que tengo por ahí se abrían salvado... Pero bueno, todavía estoy a tiempo de rescatarlos ;)

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    1. Pues coge los manuscritos a media y hazles un esquema, nunca es tarde.

      Sin esquema no soy capaz de escrbir una novela, encontrarme con ese artículo en el que me explicaban por dónde empezar fue revelador para mí, de verdad. Y mis fichas de personajes, no es que sean muy extensas, pero sí que necesito algo para no perderme y para tener los nombres claros desde un principio.

      En cuanto a Fringe, me queda la última temporada. En cuanto termine estoy amenazada con ver Stranger Things, me vine arriba sugiriéndolo tras leer un artículo tuyo y ahora es la siguiente en la cola, espero no arrepentirme o tendré que decirte unas palabras :P

      Biquiños!

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  4. La película que te recomienda Ana C. se titula "Puertas giratorias" en inglés y es muy buena. A mí me gustó mucho.

    Una entrada muy chula. Me gusta cómo utilizas la serie para plantear la eterna pregunta: "¿Escritor de mapa o de brújula"? :)

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    1. Pues muchas gracias por la recomendación y la aclaración. La verdad es que pocas series consiguen impactarme tanto, y de buenas series también se aprende a escribir. Biquiños!

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