lunes, 26 de marzo de 2018

La teoría de la relatividad en la escritura


Más de una vez me dijeron que nunca sería escritora, y yo, que soy más de hechos que de palabras, hice esto. Y cuando estaba en esa fase de publicar mi primera novela, vi que tenía más apoyos que cadenas con piedras para hundirme en el mar, pero estas últimas no me importaban, asumo que no podemos gustar a todo el mundo y parte de las tareas del escritor es convivir con ello. Sin embargo, me pasó una cosa curiosa:

Había una persona que conocí por Twitter, nos seguíamos mutuamente, habíamos hablado en más de una ocasión y nos llevábamos bien. Sin embargo, cuando por fin me decidí a ser escritora con todas las letras me hizo un unfollow más grande que una falla de Valencia. Y, de repente, vi algún post suyo hablando sobre que hoy en día cualquier juntaletras de pacotilla se cree escritor. Ahí va la máscara, qué rápido se les cae a algunos.

Voy a echar mano de la RAE para traer aquí la definición de "escritor":
1. Persona que escribe
2. Autor de obras escritas o impresas.

Yo nunca he dicho que sea buena escribiendo, válgame Dios, con la de grandes autores que ha habido y hay por el mundo adelante y a los que no les llego ni a la punta de los cordones. Puede que nunca sea todo lo buena que debería para llegar a ser una gran escritora, pero soy escritora porque escribo.

Esto que me ocurrió me dolió en su momento porque se trataba de una persona que apreciaba, por eso escribí un post sobre por qué los lectores no tienen derecho a veto. Pero, por suerte, una de mis mejores cualidades es la de olvidar y quedarme sólo con los buenos recuerdos y las grandes personas, supongo que es un mecanismo para seguir hacia adelante.

Hoy me he acordado de esto porque estaba repasando las colaboraciones que he hecho en otros blogs y me he encontrado con ese post, me he acordado de esa persona, pero he sido incapaz de recordar su nombre. Supongo que, al final, esa ha sido toda mi respuesta a sus palabras.

En la escritura, como ves, también es todo relativo. Es relativo si eres un buen escritor o no (porque no hay ninguna obra que convenza a todo el mundo), es relativo si tienes éxito o no (porque esa palabra no significa lo mismo para todos) y es relativo el daño que otros intenten hacerte, porque en unos años ni te importará. Y menos mal.

Al final, lo que hay es que yo sigo aquí, trabajando, esforzándome, escribiendo. Y esa persona... Te diría dónde está ahora, pero no puedo buscarla porque no recuerdo ni su nombre. 


¿Has conocido a alguien así en redes? ¿Me recomiendas algún escritor novel que hayas conocido hace poco? Te espero en los comentarios. No, en serio, vente, que te espero.

12 comentarios:

  1. Hay gente muy rara en estos mundos de la blogosfera. Jajajaja. Haces bien en olvidar su nombre. Gente así no vale la pena ni recordarla. Un besote!!!

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    1. No sé por qué se toman todo como algo de personal, ni que no cogiésemos todos. Biquiños!

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  2. Hay mucho amargado suelto Cris! Ni caso! Veo que andas por mi zona, feliz viaje!!

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  3. Puede que su comentario no fuese por ti, no tienes que pensar eso.
    En mi opinión lo mejor es seguir adelante, como has hecho, siempre que se tenga la conciencia tranquila.

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    1. Uy, sí que lo era. Una de esas entradas seguida de un unfollow creo que fue bastante claro. Biquiños!

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  4. Una actitud muy sana. Lamentablemente mi cerebro siente una gran afición por catalogar las ofensas y los momentos violentos de manera taxonómicamente exacta e imperecedera, y de cuando en cuando hace inventario. Todo para nada, claro está. Desde luego, la insignificancia se demuestra con el olvido, como has hecho.

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    1. Esa afición rara del cerebro también se entrena, créeme. Así que practica. Biquiños!

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  5. Ay, que has metido el dedo en la herida...

    Cuando empecé en las redes yo solo era lectora para los demás, por mucho que tuviera ya un par de libros en autoedición. Periódicamente recibía correos de gente para que me leyera sus libros y reconozco que en aquel momento hacía caso porque era un tema que me interesaba. El caso es que hubo un par de autores a los que eché una mano más que grande, no solo con mis reseñas, sino logrando que otros blogs les prestaran atención. Lo hice porque me apetecía, porque en ese momento me nació así. Me gustaron sus libros, me caían bien, interactuabamos y como llegué a conocerlos en persona, pensé que habíamos pasado esa frontera imprecisa de lo virtual. Los consideraba amigos.

    El problema vino cuando yo conseguí un contrato editorial. Yo, la bloguera. Yo, la que servía para apoyarse... ¿Sabes lo que tardaron en desaparecer? Me costó un montón de tiempo entender que hay gente así y relativizar esto. No se te olvida, al menos a mí, pero sí aprendes a ponerlo todo en su sitio.

    A uno le he perdido la pista porque su producción literaria era humo. El otro está por ahí, pero le presto la misma atención que él a mí: ninguna.

    Besos!

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    1. Pues aunque "mal de mucho, consuelo de tontos", me reconforta saber que no es cosa mía que yo atraiga a la gentuza. Haces bien, Mayte, atención ninguna. Biquiños!

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