jueves, 18 de octubre de 2018

El poder de las metáforas


Una de las principales características que un escritor debe tener es la empatía, porque sólo si sabe ponerse en la piel de otras personas podrá crear personajes inolvidables. Muchos creen que saben lo que otros piensan o sienten, pero lo cierto es que las personas nos movemos por motivos muy difíciles de detectar la mayoría de las veces.


Mi madre es una crack calando a la gente; recuerdo que, en una ocasión, hace ya unos quince años, iba por la calle con ella y nos encontramos con un compañero mío de instituto que cruzó la calle para saludarme. Mi madre me dijo: a ese chico le gustas, y yo le contesté que de eso nanai, porque no pegábamos ni con cola, porque éramos amigos y porque discrepábamos en nuestra manera de pensar en la mayor parte de las cosas.

El tiempo me demostró que ella tenía la razón, no porque acabásemos juntos, ni mucho menos, si no porque me di cuenta por otros detalles que no vienen ahora al caso.

La empatía nunca ha sido mi fuerte, pero he trabajado duro para dominarla y lo he hecho a través de la analogía. Según la RAE, la analogía es: (1) Relación de semejanza entre cosas distintas y (2) Razonamiento basado en la existencia de atributos semejantes en seres o cosas diferentes.

Cuando no comprendemos una situación que nos resulta compleja, ya desde niños nos la muestran a través de otra distinta, pero que termina con el mismo significado (o moraleja), y lo entendemos mejor así que con una explicación directa.

A mí me encanta encontrar metáforas en un libro, que me expliquen algo complicado con algo muy sencillo y que digas: "Vaya, qué fácil parece transmitir eso que es tan complicado de expresar".

Aprovechando la iniciativa de Twitter #LeoAutorasOct hoy voy a enseñarte esas metáforas que me han marcado y que encontré en libros escritos por mujeres:

Es verdad que la Historia es lenta en andares y camina tropezando una y mil veces (Harina de otro costal, de Ana Cepeda)

Y sin embargo se sentía más confiada ante la posibilidad de acabar con la mafia rusa que ante la de asistir a una barbacoa familiar (La testigo, de Nora Roberts)

La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades (proverbio chino) (Los colores de una vida gris, de Pilar Muñoz Álamo)

Tal vez, la libertad es un concepto que va mucho más allá de muros y barrotes, y lo que de verdad nos hace prisioneros es el miedo, que nos acompaña allá donde estemos (Maldita, de Mercedes Pinto)

Todo lo que podía hacer era no prestarle la menor atención, y eso hizo, en la medida en que uno puede no prestar atención a un lobo (Obsesión y venganza, de Linda Howard)

Era algo extraño, una sensación difícil de explicar, pero hacía tiempo que notaba que en su vida había algo que no iba del todo bien. No sabía de qué se trataba porque solo era una sensación. Como cuando vas a decir algo y de repente te das cuenta de que lo has olvidado (Detrás del cristal, de Mayte Esteban)

¿Alguna más que añadir? Te espero en los comentarios.

2 comentarios:

  1. Guauuuu! Gracias por la mención!!! Un besazo!

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  2. Me encanta leer este tipo de consejos para mejorar nuestros escritos, Cristina. Mil gracias por ello. Un abrazo.

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