jueves, 11 de octubre de 2018

Transitar por caminos que no funcionan


Cuando terminé bachillerato no sabía qué quería estudiar, no tenía verdadera vocación por nada, así que hice uno de esos tests sobre aptitudes que te ayudaban a elegir la titulación universitaria adecuada para ti. Después de descartar todo lo que no me gustaba en aquel momento (y lo que creía que no se me daba bien) me quedaron dos opciones: Derecho y Relaciones Laborales. Todo el mundo me dijo que estudiase la primera, que era una carrera como Dios manda, que qué narices era aquello de Relaciones Laborales, que si era como ser abogado, pero especializada en derecho laboral, para eso estudiabas para abogado y punto.


Pero la decisión era mía, y sin una vocación clara no estaba dispuesta a malgastar, quizá, cinco años de mi vida, así que elegí Relaciones Laborales, que sólo duraba tres. Desde el mismo momento en que terminé la carrera, y crisis económica mediante, no he parado de trabajar. ¿He tenido problemas por elegir esa titulación? Sí, por supuesto: que no me he especializado en nada realmente y sobra gente que haga lo que yo, lo que implicó que me costase cambiar de trabajo esta última vez. Pero, insisto, no he parado de trabajar.

Fue mi elección, y si hay algo en ella que me pesa lo hace porque yo lo elegí, no porque me lo hayan impuesto. Lo mismo pasa con esto de escribir, que todo el mundo piensa que es de gente tarada (quizá no les falte razón, qué se yo). Y, aún por encima, se me ha dado por la intriga y el género criminal (este último en la novela que estoy escribiendo), que hoy en día es un género al que no le va mal, pero que es despreciado por muchos.

Por si fuera poco, mi primera novela la saqué con una editorial, pero mediante crowfunding, y la siguiente será autopublicada, seguramente, cuando todo el mundo sabe que ser un escritor indie está casi penado por la ley.

Me he empeñado en pasarme la semana estudiando a la par que trabajando, no sé por qué, si es bien sabido que esforzarte tanto no te garantiza el éxito y que podría vivir mejor si dedicase el tiempo libre a colorear libros, hacer sudokus o pintarme las uñas.

Tiendo a elegir lo que, a priori, parece una batalla perdida, soy de esa clase de gente loca que piensa que si algo no requiere un esfuerzo probablemente no valga la pena y, si escojo un sendero, lo termino, pongo un pie delante de otro y lo termino, tenlo por seguro.

Supongo que, por todo eso, soy un bicho raro, soy esa oveja negra de la que te hablaba el otro día. Yo soy la que cree en lo que hace, aunque a veces el mundo se lo ponga difícil, y soy, sobre todo, la que cumple promesas, no a nadie, sino a sí misma. Porque si no eres capaz de hacer una sola cosa por ti, no serás capaz de hacer nada por nadie.

Y eso se aplica también a lo de escribir: escribe para ti y sólo entonces encontrarás a alguien a quien le guste. Prométete una buena historia, a ti, y solo a ti, porque esa es la única forma que he encontrado de hacer historias buenas.

14 comentarios:

  1. Los dos últimos párrafos son para enmarcar.
    Ole tú.

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  2. Pues no te veo precisamente como una oveja negra. Te veo como alguien que quiere hacer lo que le gusta y que pone todo su esfuerzo en ello. ¿De verdad que hoy en día eso se considera raro?
    Besotes!!!

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    1. Es más raro de lo que creemos los que somos raros :P Biquiños!

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  3. Y haces muy requetebien siguiendo con esa actitud. Laa cosas han de hacerse porque te gustan, te motivan o te retan, no por dar la razón o capricho a terceras personas. Y si no sale bien, al menos sabrás que lo has intentado. ¡Olé, tú!

    Un abrazo.

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    1. Eso es lo que pienso, y me alegra no ser la única. Biquiños!

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  4. Riquiña, oveja negra o no lo tuyo es pasión. Y estoy de acuerdo contigo. Si no haces algo que te guste a ti, que te apasione, estas condenada al fracaso, a la rutina mal llevada...
    Qué vivan las ovejas negras. Qué persigamos lo que realmente nos mueve y nos gusta sin pensar en el qué diran o en si tendríamos mas posibilidades yendo por el mismo camino que el resto de la humanidad.
    Te alabo el gusto, Cris. Y te admiro.
    Mil besos

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    1. No me admires, que yo no soy nadie (insertar icono sonrojadito aquí). Pues fíjate tú que a veces pienso que me falta pasión... Biquiños!

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  5. José Carlos Alamo Alonso13 de octubre de 2018, 17:32

    Hello Cris..
    Me encantó ... sobre todo está parte del texto.

    "Porque si no eres capaz de hacer una sola cosa por ti, no serás capaz de hacer nada por nadie."

    Eres grande, para nada un bicho raro, eres una gran persona y por eso se te quiere mucho.
    Besos Mil!!!!!
    😘😘😘😘😉

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    1. Jooo, ¡te has animado a comentar! Muchas, muchas gracias, me ha hecho mucha ilusión. Y sí, esa frase es una de mis preferidas. Biquiños!

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  6. Yo soy un poco de ir contracorriente también. Así me gano la fama de loca que me gano pero y lo bien que me lo paso, oye. Jajajaja. Besotes!!

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    1. Somos como el salmón de Yemen, siempre nadando río arriba (o así era en la peli, ¿no?). En cualquier caso, gracias por nadar conmigo. Biquiños!

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  7. Somos legión las que pensamos así. Estoy con Esther en que los dos últimos párrafos son para enmarcar. Ahora, que también te digo que no hay que justificarse. Me he pasado años maldiciendo a quienes me convencieron para estudiar la carrera que no quería. Ahora ya no. Me da igual. No soy lo que dice mi título universitario. Eso ya pasó. Da igual lo que digan los demás. Prefiero ser oveja negra que borrego. Te felicito por el post. Saludos

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    1. Quizá esta legión lo gritamos menos, y por eso parecemos un grupo minoritario. Y sí, no hay por qué justificarse, en eso tienes toda la razón. Biquiños!

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