miércoles, 31 de octubre de 2018

Por qué Superman lleva capa y no gabardina


Hace poco he visto la última película de Superman, esa en la que sale Henry Cavill y la gran Amy Adams (te diría el director y quedaría guay, pero para qué voy a engañarte, yo identifico las versiones de las películas según sus autores). Si algo ha llamado mi atención es descubrir por qué el Superman de Cavill nunca podría llevar esa prenda tan característica de la novela negra: la gabardina.


Últimamente me estoy aficionando a las pelis de superhéroes porque me entretienen, llego al domingo cansada de toda la semana y eso es lo que quiero, vivir en otros mundos, no pensar en nada durante dos horas y descansar. Pero no a cualquier precio. Cuando leo una historia o veo una película necesito meterme en ese otro mundo y olvidarme de que sigo en el sillón de mi casa.

Muchos autores dicen que, en ocasiones, no pueden evitar analizar el texto desde el punto de vista del escritor y que eso les impide disfrutar como lectores. A mí me ocurre esto solo cuando la historia es mala, cuando es imposible no ver sus muchos fallos. Esto mismo es lo que me ha pasado con esta película.

***Spoiler a partir de aquí***

Voy a obviar que se saltan toda la parte sobre cómo Superman llega a la tierra, para mí es un pecado no encontrarla en la primera película del superhéroe porque es una de mis partes preferidas, pero puedo aceptar pulpo como animal de compañía y decir que esto puede ser solo un gusto personal y que su falta no tiene por qué deslucir el resto de la trama.

Pues en esta cinta nuestro héroe está crecidito, se ha marchado de casa porque ha tenido un conflicto vital que todo protagonista tiene como a mitad de la historia, pero que aquí se ventila en cinco o diez minutos con cuatro flashbacks de su pasado. No poder ver la evolución del personaje es algo que mata la historia, sin duda.

En los siguientes diez minutos la identidad de Clark Kent ya es descubierta por Lois Lane, y eso que ni siquiera trabajaba en el periódico. Voy a obviar esta última parte, podría incluso aceptar que cambien al señor Kent de profesión, pero ¿dónde está la intriga, el comernos las uñas viendo como el protagonista oculta su verdadera cara y esperando con ansia el momento en que sea descubierto? En ningún lado.

Lo mismo que descubrir al malo, este se conoce incluso antes que el propio Superman y cuando reaparece en la trama tampoco tenemos efecto sorpresa.

Además, en esta película, que al ser la primera debería contarnos cómo el chico se convirtió en héroe, Superman (que ha conseguido dominar todos sus poderes en tan solo  tres minutos de metraje) ya salva el mundo.

En una buena novela negra se muestra toda la evolución del personaje que lleva la gabardina, se ocultan pistas para descubrirnos hechos envueltos por el efecto sorpresa, el misterio no se resuelve en los primeros diez minutos y el detective no termina con todos los criminales del mundo en la primera novela. Ese conjunto de cualidades noir es lo que consigue que nos enganchemos al protagonista, a la historia que tenemos delante y a las que están por venir.

Y la falta de cada una de esas cualidades noir es lo que impide que este Superman lleve gabardina.

2 comentarios:

  1. Jo, qué rabia. Espero que la proxima la puedas disfrutar a tope. Si tienes alguna recomendación soy toda oídos que estoy en casa de arresto domiciliario por un trombo en la pierna.
    Un besote grande.

    ResponderEliminar
  2. Totalmente de acuerdo en todo salvo en lo de Lois Lane... Si yo lo que me preguntaba siempre en el resto de pelis es por qué no se daba cuenta... Que una cara no cambia tanto con unas simples gafas! ¿Te animarás con la segunda? Ya te aviso que no me gustó...
    Besotes!!!

    ResponderEliminar

Un post sin comentarios es peor que un día sin conguitos. A mí me encantan y me alimentan (los comentarios, quiero decir) así que anímate a dejarme el tuyo, me alegrarás el día.