miércoles, 14 de noviembre de 2018

¿La realidad supera siempre a la ficción?


Cuando veo una película (o leo un libro) que está basada en hechos reales, y me ha gustado mucho, y me llega, al terminar siempre busco información sobre los hechos para ver qué tan fiel a la realidad ha sido la cinta y para buscar información adicional. Esta semana he visto: "Barry Seal: El traficante" y, tras buscar información sobre el protagonista, he encontrado algo en la Wikipedia que me ha sorprendido.


Barry Seal fue un piloto estadounidense que fue reclutado por la CIA y acabó trabajando para todos los bandos posibles: la propia CIA, narcotraficantes colombianos, los Contras (guerrilla nicaragüense) y la DEA.

La verdad es que la vida de este chico fue muy intensa. Me llama la atención cómo una persona con tanto talento como él y con un porvenir asegurado (era un gran piloto que trabaja para una buena compañía aérea) puede usar todas esas grandes capacidades que tiene y emplearlas en transitar por caminos perfectamente descritos por James Dean: "Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver".

Como te decía, en la Wikipedia encontré una afirmación sorprendente, al menos para mí:

"En septiembre de 2017 se estrenó Barry Seal: El traficante —título original American Made—, protagonizada por Tom Cruise y dirigida por Doug Liman, con quien ya trabajó en Al filo del mañana. La película no es muy fiel a la historia real, sino que agrega sucesos falsos o no muy probados para fines de dramatismo."

Mi pregunta es: ¿La realidad supera siempre a la ficción? Yo creo que, la mayor parte de las veces, sí. Pero eso no quiere decir que cuando hagas una película o novela basada en hechos reales tengas que ceñirte estrictamente a la realidad.

Hay historias que no nos engancharían de la misma manera si no las sazonásemos un poco. Está claro que hay sucesos tan sorprendentes que, para atrapar al espectador (o lector) no hace falta más nada que contarlos. Pero no siempre es así.

Hay historias increíbles que si las contases solo ciñéndote a los hechos dejarían de atraernos de la misma manera en que lo hacen cuando el escritor les da un toque personal.

Estoy convencida de que la gente no se molesta porque una historia mezcle realidad y ficción, sino más bien porque no se hace de manera explícita; es decir, si tú me dices que una historia está basada en hechos reales, y luego descubro que muchas cosas no pasaron, entonces me sentiré engañada, estafada, y no hay nada para un espectador (o lector) peor que eso.

En cambio, si esta película que  he visto, por ejemplo, dijera que está "inspirada" en la vida de Barry Seal, y no "basada", la sensación final sería mucho mejor.

En cualquier caso, creo que en toda buena historia de ficción hay pedazos de realidad, no me cansaré de repetirlo: la realidad que esconde es lo que hace a la historia inolvidable.

¿Has visto o leído historias basadas en hechos reales? En ese caso, ¿estaban bien documentadas o tenían más de ficción que de realidad? Me encantaría que me dejases tu opinión en los comentarios.

7 comentarios:

  1. No puedes contar una historia real tal como fue porque en narrativa no funciona. La tensión que requiere la novela, los giros, los arcos de transformación de los personajes... en la vida real no son necesarios y además suceden cosas no narrables, sin interés alguno. Hay que seleccionar y al final el resultado, en efecto, se queda en algo inspirado en. En cine, aunque tampoco se mueve con los mismos códigos de la novela, también sucede.

    Besos

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    1. ¡Muy cierto! Las obras de ficción deben ser verosímiles, no reales. Real y verosímil son cosas distintas :)
      ¡Besos!

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    2. Eso es, que no me salía, "la tensión es la clave", porque en la vida no estamos siempre en tensión, pero al escribir es lo que buscamos. Biquiños a las dos :)

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  2. Hay que adornar siempre las cosas, y sobre todo en cine, para que todo quede más espectacular, más dramático, más intenso. Aunque sí, a veces la realidad supera a la ficción.
    Besotes!!!

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    1. Y cuando la realidad supera a la ficción, eso sí que nos deja con la boca abierta. Biquiños!

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  3. Una peli o un libro sin realidad ficcionada es un auténtico toston, un ladrillo. Las historias n ceditan adornarse para ser entendidas y disfrutadas en profundidad. Eso ha sido así desde el inicio de los tiempos y es lo que nos gusta y lo que nos introduce en el sueño narrativo tanto de lectora como de espectadora. Cuento con ello.
    Un buen matiz lo de "basada" o "inspirada", Cris y un estupendo artículo, riquiña.
    Besotes.

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    1. Menos mal que lo dices, ya creía que era la única que lo pensaba. Gracias por pasarte. Biquiños!

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