miércoles, 21 de noviembre de 2018

Cuestión de detalles


Una de las historias más conocidas en la mitología griega es la del castigo de Sísifo, que fue condenado a subir una roca por una colina, pero siempre que estaba a punto de alcanzar la cima la piedra caía cuesta abajo y Sísifo tenía que volver a empezar.


Me he acordado de esta historia porque me parece una buena representación de las cargas que todos llevamos sobre nuestra espalda, cargas que soportamos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, cargas que incluso nos perturban durante el sueño.

Yo soy mucho de soportarlas sin inmutarme, pienso que no hay que hacer un drama de ello porque todos estamos igual. Sin embargo, suelo romperme y llorar hasta que no me queda agua en el cuerpo por culpa de la tontería más insignificante del mundo. ¿Que tengo un problema grave en el trabajo? Me vuelvo a casa sonriendo y cantando toda la semana. ¿Qué rompo el plato del microondas? Pues venga a llorar.

¿Soy absurda? No lo creo. En los tiempos que corren estamos tan acostumbrados a ver grandes sucesos en todas partes (todos los días mueren personas en guerras o hay alguna catástrofe); que nos hemos vuelto bastante inmunes a ese tipo de noticias.

Pero cuando en las noticias sale algún detalle conmovedor, algo que parece que no es nada, pero que nos llega, eso atrae nuestra atención. Así ocurre con los libros, al menos a mí: son las historias que hablan de pequeñas verdades las que de verdad me llegan. Tienen esa parte de cotidianidad, algunas incluso las has vivido antes, y por eso no somos insensibles ante ellas.

En una ocasión me dijeron: “Un libro que no tiene una explosión no es bueno”. Pero ¿una explosión de qué tipo? Porque lo emocional, lo que se queda con nosotros cuando cierras la última página, eso es lo que marca la diferencia.

5 comentarios:

  1. Esa es la importancia de un buen libro. Esa explosión (para mi emocional), que hace que lo recuerdes aunque hayan pasado años desde su lectura.
    Muy buena reflexión, riquiña. La comparto.
    Besotes

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  2. Pues sí, es esa explosión emocional lo que hace que te acuerdes siempre de ese libro, de esa peli...
    Besotes!!!

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  3. Lo del libro y las explosiones... Yo recibí un comentario parecido y me pareció la estupidez más grande que alguien me ha dicho sobre literatura.
    Tengo que decirte que de repente me he visto leyendo a María —mi pareja—. La tía es dura como la roca, le pueden pasar millones de cosas malas que ni se inmuta, jamás se queja, por mucho que la vea que está mal, nunca dice nada. Aguanta, sonríe y me hace sonreír... Luego, un día cualquiera, semanas después, por cualquier cosa se rompe y llora... Pero igual que se rompe, se recompone y es algo que admiro en ella.
    Creo que sois bastante parecidas, tenéis un tesón y una entereza —estoy ya te lo he dicho muchas veces— que no se suelen encontrar por ahí.
    En fin, me gusta poder volver a entrar por aquí a decirte cosas :)

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  4. Yo también suelo afrontar con mayor entereza las dificultades importantes que las banales. A saber por qué.

    En cuanto a los libros, llámame rara pero no siento necesidad de que dejen mensaje o poso emocional. Con que me entretengan me vale. A lo mejor es que soy una superficial. Jajajaja. Besotes!!!

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