miércoles, 28 de noviembre de 2018

El profesor que se ponía una tirita en la lengua


Cuando mi madre iba a la escuela tenía un profesor de matemáticas que se ponía una tirita en la lengua si le salía algún punto blanco. El hombre, poseedor de un título universitario de enseñanza en los años setenta (ahí es nada), no comprendía por qué la tirita no aguantaba, por qué se despegaba. Por aquel entonces mi madre tendría unos nueve años y era incapaz de asimilar que alguien así fuese profesor.

La semana pasada te decía que la diferencia entre un libro que nos impresiona y otro que no es una cuestión de detalles, y aunque también he puesto de manifiesto que la realidad no siempre supera a la ficción, sí es cierto que hay hechos reales (como este de la tirita), que no se nos habrían ocurrido ni en nuestros mejores sueños.

¿Por qué no usarlos para escribir? No hay por qué contar la vida de ese profesor (aunque con esas trazas, probablemente sea muy curiosa, cuanto menos), pero podemos colocar en una historia un personaje que haga eso, si es que se trata de un personaje absurdo. Aprovechar pinceladas de la realidad de manera sutil me parece muy útil e inteligente.

Cuando leo libros de gente que conozco suelo tener la suerte de poder intercambiar mis impresiones con ellos y hacerles preguntas que me surgen tras la lectura y, en más de una ocasión, preguntando si cierta característica estaba inspirada en alguien conocido, la respuesta era afirmativa.

Me encanta saber ese tipo de cosas, me gusta imaginarme la vida de esas personas que inspiraron parte de un personaje; aunque he de confesar que acto seguido les sugiero que no contesten con sinceridad si se encuentran ante un público amplio, es la única forma de evitar demandas.

Algún día uno de mis personajes se pondrá una tirita en la lengua, o esa tirita desencadenará una gran historia. La realidad más curiosa es la chispa de mejor ficción.

2 comentarios:

  1. Hay cosas de la realidad que no soportarían el tamiz de la ficcion. Me he acordado de mi profesor de matemáticas de primero de BUP. Era tan excéntrico que cada vez que cuento sus historias creen que me las invento de puro locas.

    Tu blog, como siempre, muy interesante.

    Besos!

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  2. Pues sí, a veces la realidad supera a la ficción. Y nos regala personajes luego inolvidables en libros.
    Besotes!!!

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