jueves, 7 de noviembre de 2019

El miedo a que no te lo creas



Si me preguntasen qué característica es imprescindible en un escritor y pudiese decir solo una, la primera que se me vendría a la mente sería la imaginación. Si solo pudiéramos escribir sobre cosas que nos han pasado o que hemos presenciado de manera directa, supongo que seríamos biógrafos o periodistas, pero los escritores no necesitan haberlo vivido todo. Ahí reside el truco, lo que diferencia a un escritor de otro es, al menos para mí, la capacidad de meternos en un mundo y hacernos creer que esa es nuestra realidad mientras dure la lectura.

Pero que tengamos que tirar de invenciones no significa que la investigación no sea necesaria, sobre todo si vamos a ambientar nuestra historia en el mundo real. Y esa es una de las cosas que más respeto me impone a la hora de escribir. Cada vez que meto en mis historias algo real me esfuerzo mucho en contrastarlo.


Por ejemplo, en la novela que estoy terminando ahora interviene la Guardia Civil, y como no conozco a nadie que lo sea ni tengo a quién preguntar, he investigado todo lo que he podido en Internet, viendo las noticias y siguiendo casos reales, fijándome en los detalles y en cómo actúa cada parte.

Pero no es verdad todo lo que nos cuentan ni todo lo que vemos en las noticias o en los periódicos, y ahí es donde tengo miedo a meter la pata.

Este puente de noviembre, mientras estaba en el País Vasco contemplando la caída del otoño en sus maravillosos bosques, he aprovechado también para leer, y justo terminé una novela negra de un autor español. Una vez termino un libro, me gusta ir a Amazon y leer las críticas para ver si la gente ha sentido esa historia de la misma manera en que yo lo he hecho.

Puede que fuera escritor, por lo que Carlos pudo ver de reojo en la pantalla. Pobre de él, si quería ganarse la vida con ello. (No mentirás - Blas Ruiz Grau)

Me leo todo tipo de opiniones, desde las más eufóricas, las que ni fu ni fa, y las peores; y entre estas últimas algo que le criticaban al autor era que ciertas partes de la historia no eran realistas. Se cuestionaban que en la policía se dejase un caso de gran envergadura y tan mediático en manos del inspector más novato del cuerpo.

Puedo entender las reticencias de esos lectores, pero yo creo que el autor lo supo explicar muy bien. Él puso una excusa: que todos los inspectores veteranos estaban ocupados en casos aún más importantes; y que eso fue lo que propició que fuese el más novato el que llevase el caso y que, justo por tener poca experiencia, las cosas se desarrollasen como lo hicieron. Y eso es lo que desencadena la historia.

La ambientación es realista y actual, pero la trama y el mundo son del autor, y son cosas muy diferentes. ¿A mí que me importa que en la vida real probablemente eso no hubiera podido pasar? En su mundo sí lo ha hecho y eso ha dado lugar a una trama que me enganchaba cada vez más conforme pasaban los capítulos.

Se dirigió hacia allí sin poder dejar de mirar el conjunto al que pertenecía. Al parecer, el mismo edificio hacía las veces de ayuntamiento, jefatura de la policía local, hogar del pensionista y auditorio municipal. Carlos quedó asombrado con la eficiencia del que decidió construir eso. (No mentirás - Blas Ruiz Grau)

He disfrutado el libro, y mucho. Y puede que no fuera exacto, pero si quisiera leer cosas cien por cien reales mejor me iría leyendo novela histórica, ¿no? La historia que tenía el autor dentro era esa y esa era la que tenía que ser contada. Y si es lo suficientemente buena y consigue que la disfrutes, ¿por qué no va a poder permitirse unas licencias o unas pequeñas inexactitudes?

Que esa es otra, ¿de verdad esa parte de la historia es inexacta? ¿Cuántos de los que han opinado podrían poner la mano en el fuego para asegurar que eso no ha pasado nunca? Es probable que alguno de sus lectores sean miembros de la Guardia Civil y se den cuenta de que el autor no lo es, pero el resto no lo son y probablemente deberían cuestionarse más sus conocimientos antes de opinar sobre eso con tanta seguridad.

Tengo miedo a que mi próxima novela no sea todo lo exacta que debiera, pero solo espero que la historia (y todo lo que subyace a ella) sea lo suficientemente buena como para que los lectores se fijen más en lo bueno que en algún pequeño tropiezo. Porque al final esos tropiezos son involuntarios, y los escritores tiramos de imaginación, de investigación, y lo hacemos lo mejor que podemos. Supongo que antes, cuando no sabíamos un poco de todo y mucho de nada, era más improbable que esto ocurriese.

Yo no sé si esos comentarios negativos tendrán razón o no sobre ese aspecto de la trama, pero sí sé que la mayoría de los que dejaron su opinión sintieron la historia de la misma forma que yo: ojalá haya una segunda parte pronto y pueda resolver otro crimen de la mano de este autor.

6 comentarios:

  1. PUes me voy a tener que animar con esta novela. Y por lo que cuentas, esa licencia parece estar justificada. Pero es imposible contentar a todo el mundo. Como se suele decir, para gustos, colores. Y me empiezas a dejar con ganas de leer tu novela!
    Besotes!!!

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    1. Ahí está la clave, es imposible contentar a todo el mundo, eso deberíamos tenerlo siempre presente, pero a veces se nos olvida. Biquiños!

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  2. Sinceramente, si la gente critica la inexactitud en la ficción que se lean el periódico. Y ni por esas; no he visto más separación de la realidad que en las noticias que se supone deben contarla. No hay nada mejor que saber de algo para darse cuenta de lo mal que nos informan. Si vamos a por el perfeccionismo deberían desaparecer muchas películas y series ya que ¿quién se cree que un tío muy apaleado pueda seguir luchando y corriendo o tantas otras incongruencias de las series y películas? Y nadie dice nada porque si por un golpe en la cabeza se va al hospital la peli se termina. En fin, que mientras no sean burradas, el mundo lo crea el autor. Y si no le gusta a alguien, lo dicho, a leer revistas.

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    1. Yo opino lo mismo pilar, disfrutamos a diario de cosas increíbles que no tienen ni pies ni cabeza, pero que están dentro de ese pequeño universo en el que nos metemos en el cine. Si se lo permitimos a una película, ¿por qué no una pequeña concesión a un libro? ¡Claro que sí! Yo también me animo.

      Biquiños!

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  3. Es cierto que en una novela el gran desafío es la verosimilitud y la credibilidad. Pero no tiene que estar necesariamente enraizados en la realidad. Incluso hay ocasiones en las que la vida real supera con mucho a la ficción. Para ganar estos dos elementos a veces es necesario tomarse unas licencias, y eso es aceptable (en mi opinión), pero una licencia es muy diferente a una gran metedura de pata (generalmente por falta de documentación ) y eso a mí, como autora, igual que a ti, me da muchísimo miedo. Más vale que al menos puedo asegurar que he puesto todo de mi parte. Investigación, paso por betas, correctores, etc. Y si nada de esto es suficiente, siempre puedo contar con que de los errores se aprende y que han sido errores sin premeditación ni alevosía, ;) Besotes.

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    1. Las primeras dos frases las voy a enmarcar. Y sí, a mí tampoco me gustaría que pensasen que algún fallo se debe a dejadez, porque no es verdad, se debería en todo caso a falta de aprendizaje, pero nadie nace aprendido, ¿no? Biquiños!

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