jueves, 19 de septiembre de 2019

Las mentiras del escritor

Libros sobre cómo escribir

Tanto si eres escritor, como si eres un lector al que le gusta empaparse sobre todo lo que tiene que ver con la literatura, es probable que conozcas a un autor valenciano llamado Isaac Belmar (al menos, en el trocito de Internet en el que yo me muevo sí es muy conocido).

Isaac es como ese vaquero de las películas del oeste que siempre dispara primero en un duelo: tira a matar. Y aunque muchas veces dice cosas que no queremos oír, tenemos que darle la razón. Pero estos días he estado leyendo su último libro "Escribir mejor" y no he tenido más remedio que venir aquí a discrepar en algo:


En este libro el autor dice lo siguiente:

No conozcas a tus héroes. ¿Por qué? Porque te das cuenta de que son personas, tan llenos de defectos como el que más, tan alejados de esa imagen que nuestra cabeza construye y en la que rellena los huecos proyectando cualidades ideales.

¿Qué mérito tiene dar un paso hacia el vacío si no tienes miedo? Eso no es valor, es inconsciencia. El verdadero valor está en quien tiene miedo y, aun así, camina. Por eso me encanta conocer a quien admiro, porque ojalá le encuentre algún defecto, de verdad.

Si un libro sobre escribir mejor, que se centra en gran parte en escribir más (porque ahí está el verdadero secreto para mejorar) es de alguien a quien no le cuesta trabajo juntar una letra tras otra, ¿en qué podría ayudarme? Los mejores consejos vienen de quien los ha puesto en práctica antes que tú, y le han funcionado.

Todo escritor de verdad comprende que debe estar hecho de un millón de palabras malas, no sé qué estamos esperando para pagar este tributo.

El cine nos ha hecho creer que lo que nos va a definir como personas es si vamos a ser capaces de saltar desde un helicóptero en llamas, pero lo cierto es que lo que marcará la diferencia entre uno mismo y los demás son las pequeñas virtudes, los pequeños defectos, y cómo nos enfrentamos a los pequeños detalles del día a día, porque es esto lo que va a intentar minar nuestra moral y no todos son capaces de ganar esa guerra. Todo lo que Hollywood nos dice que debemos ser se puede resumir en esta frase del libro:

Así son las cosas. De pronto llega una historia que lo cambia todo. Incluso la opinión y el prejuicio de un imbécil.

Una vez dicho qué es aquello con lo que no estoy en absoluto de acuerdo, ya puedo contarte que este libro puede resumirse en una sola frase, una de la que, aunque parezca mentira, los que escribimos no nos damos cuenta a simple vista. Pero antes de decírtela, voy a contarte cómo he llegado hasta ella a través del libro.

Si para escribir mejor hay que escribir más, para escribir más hay que tener tiempo, aunque más que tenerlo, lo que hace falta es hacer una buena gestión del mismo. Y esto lo plasma muy bien en un montón de frases geniales como estas:

Quisiste ser escritor y terminaste siendo malabarista con el agua al cuello, en un mar de información y prisa que te dice que no debes perderte nada.

Te invito a borrarte del 90% de listas de correo, a abandonar el 90% de redes sociales, a dejar de escuchar al 90% de personas.

Muchos imprevistos que nos cambian la rutina demuestran que lo realmente importante siempre cabe en la agenda, por ocupada que digamos que está.

Si me hubiera levantado con el mundo como mi lienzo en blanco, pensando en qué podría hacer hoy de entre las miles de posibilidades que se me ofrecen, estaría con este mismo café a mi lado, viendo tonterías en Internet y perdiendo el tiempo.

La gran frase que te da la clave para escribir más y mejor es una pregunta que tú, escritor, debes plantearte: ¿Dónde se encuentra la escritura en tu escala de prioridades? Si me contestas que está la primera, probablemente mientas. Y te lo demostraré con el siguiente mini test:

- ¿Escribes todos los días?
- ¿Escribir es lo que haces nada más levantarte?
- ¿Has pospuesto algo importante solo porque tenías que escribir?

Si la respuesta es no, la escritura no es lo más importante. Y no lo es porque probablemente no puedas vivir de escribir, por lo que tendrás un trabajo que pague las facturas. Seguramente también tendrás familia, alguien que te necesite, un hijo que se pone enfermo. Y no pasa nada, nadie te critica por ello, pero el primer paso para escribir más es determinar qué lugar vas a darle a la escritura en tu vida. Porque si sigues engañándote a ti mismo, creyendo que la escritura es lo más importante, y hay una semana con cero letras en tu calendario, acabarás dejando de escribir porque todo lo que te recuerde a ello te hará sentir culpable.

Libro de escritura de Isaac BelmarIsaac escribe nada más levantarse por la mañana, todos los días. No todos podemos ser como él porque, en realidad, no todos queremos. Pero sí podemos parecernos un poco más a él gracias a los consejos que nos da en este libro.

Si te quedaras solo con el tema de la gestión del tiempo y la determinación de prioridades, tendrías dominado lo fundamental para poder escribir más y mejor, sería más que suficiente. Pero no quiero terminar esta reseña sin hablar de una de las causas del bloqueo del escritor que he visto en muchas personas (yo me incluyo). Es algo tan obvio y tan fácil de solucionar, que no sé cómo puede haberse convertido para algunos en un escollo de tal magnitud.

Si tú eres escritor y quieres escribir un libro, o simplemente un artículo del blog, ¿sobre qué debes escribir? ¿Deberías escribir de algo relacionado con tu género para llegar a tu público objetivo? ¿Deberías hacer algo parecido a lo que vende ahora? ¿Deberías hacer lo que te dé la gana sin importarte que a lo mejor no te va a leer ni tu madre?

Isaac Belmar elige las historias a escribir de la siguiente manera:

¿Cómo seleccionaba las que podían resultar interesantes? Muy sencillo, seguí la brújula que siempre me ha guiado: El único requisito era que me parecieran interesantes a mí.

Claro está que cuando trabaja específicamente para otros para poder pagar las facturas, él no elige sus temas. Pero, en serio, voy a volver a hacerte la pregunta que hago muchas veces en este blog: ¿Quieres vivir de lo que escribes, quieres realmente dejar tu trabajo y vivir de escribir? Porque eso implica, por mucho que te horrorice, escribir cosas que no te gusten y trabajar para otros, porque no sólo de novelas vive el escritor, salvo que seas Juan Gómez Jurado. Ah, no, espera, que él tampoco vive solo de escribir sus novelas. Pues ya ves.

Si tú escribes porque eres escritor, y no porque quieras ser el nuevo Bill Gates de la escritura, hay un par de cosas que nos dice Isaac y que deberías tener en cuenta:

No pasa nada, no tienes que contar una historia que interese a todo el mundo, porque sólo estarás construyendo una frustración.

Debemos recordar la importancia de escribir lo que nos gusta para poder escribir más.

Recuerdo cuando empecé con mi primer blog, creo que aún no había cumplido la mayoría de edad. Era tan ignorante que no sabía que había una comunidad, que los blogueros se relacionaban entre sí, ni que había personas que recibían muchas visitas o que podían llegar a vivir de ello. Las redes sociales, por aquel entonces, estaban en pañales. En aquellos momentos me leían dos personas, y no digo este número al azar, te prometo que eran dos.

Menos mal que el contenido de ese blog ya no está disponible, porque los posts eran realmente horribles y mi imagen de perfil era un erizo de pelo rosa que salía en un videojuego. Aunque encontrases por accidente alguno de esos artículos no reconocerías mi voz, porque no tenía. Pero toda esa etapa me sirvió para aprender mucho. Porque lo único que nos sirve para aprender a escribir, es escribir.

Cuando el público empieza a llegar a nuestra página solemos caer en el error de preguntarnos qué les gustaría leer, olvidándonos de que han llegado a nosotros porque ya les gusta lo que leen. Entonces, ¿por qué cambiarlo? Empezamos a desarrollar una creencia errónea de que les debemos algo a ese grupo de desconocidos, y nos olvidamos de por qué escribimos y qué nos debemos a nosotros mismos y a nuestra escritura.

Pero ocurre que, cuando las obligaciones no son hacia los demás, sino hacia uno mismo, solemos ser nuestros peores clientes.


Escribir mejor es un libro donde Isaac Belmar nos recuerda lo esencial: tenemos una deuda con nuestra escritura y lo único que importa es el tiempo que vamos a emplear en hacerle justicia. Y lo demás, no importa.

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