jueves, 31 de octubre de 2019

El peor horror de un escritor

Miedos de los escritores

Seguro que eres consciente de que hoy, 31 de octubre, se celebra Halloween. Lo que no sabes, quizá, es por qué se celebra precisamente hoy. Para averiguarlo he ido a la fuente de toda sabiduría (aka la Wikipedia) y esto es lo que dice:

Desde la época de la Iglesia primitiva,​ importantes celebraciones cristianas (como Navidad, Pascua y Pentecostés) tienen vigilias que comienzan la noche anterior, al igual que la fiesta de Todos los Santos. Si bien la Navidad, Pascua o Pentecostés podían tener un día relacionado, la muerte de los creyentes sucedía durante todo el año, por lo que no había un día fijo, de tal forma que las conmemoraciones de todos los santos y mártires eran celebradas por varias iglesias en diferentes fechas, principalmente en la primavera.                                                                                                                                             En 609, el papa Bonifacio IV re-dedicó el Panteón en Roma a «Santa María y todos los mártires» el 13 de mayo aprovechando la festividad de Lemuria (un antiguo festival romano de los muertos). La fiesta de Todos los Santos, en su fecha actual en la Iglesia Occidental se remonta a la fundación por el Papa Gregorio III (731–741) de un oratorio en San Pedro para las reliquias «de los santos apóstoles y de todos los santos, Mártires y confesores». En 835, el Todos los Santos se cambió oficialmente del 13 de mayo al 1 de noviembre, la misma fecha que Samhain, a instancias del papa Gregorio IV.                                                                                                                                                  Algunos sugieren que esto se debió a la influencia celta, mientras que para otros fue una idea germánica. En cualquier caso, tanto los pueblos germánicos como los de cultura celta conmemoraban a los difuntos a principios de invierno probablemente porque observaban que era un momento de «morir» en la naturaleza.

No voy a contarte cómo celebra la gente de a pie este día porque seguro que conoces muchas más formas que yo. Lo que a mí me gusta ver en este día es cómo lo celebran los blogs. Algunos hacen recomendaciones de libros terroríficos, otros hablan de películas, incluso hay quien recopila frases sobre el horror (que no horrorosas). Este año yo he decidido celebrarlo a mi manera y contarte cuál es uno de los mayores horrores a los que se enfrenta un escritor.


Si fuéramos capazces de dejarnos llevar cuando escribimos, sin pensar en la frase perfecta, escribir una novela sería rápido y sencillo. El problema viene cuando no podemos disociar al escritor del corrector o cuando, en la fase de corrección, buscamos la palabra justa que exprese lo que necesitamos y no somos capaces de encontrarla.

Por eso, para mí, una de las cosas más terroríficas que puede sucederle a un escritor es que después de tanto sufrir para escribir y dejar perfecto un capítulo se vea obligado a desecharlo.

Así que hoy te traigo uno de los capítulos descartados de mi próxima novela (La madre de todas las ciencias). Porque a veces hay que dejar de lado algo bueno para dar paso a algo mejor.



(Extracto de los documentos policiales del caso Olmedo)

INFORME SOLICITADO A LA DRA. MARTÍNEZ-VILLAVERDE DE LA CRUZ



ASUNTO: Desarrollo médico de paciente con parálisis en ambos riñones sin recibir tratamiento pautado de diálisis.



DÑA. CONCEPCIÓN MARTÍNEZ-VILLAVERDE DE LA CRUZ, ESPECIALISTA EN NEFROLOGÍA,



INFORMA:



Que tras solicitud proveniente de la Guardia Civil de San Silvio se procede a la emisión del presente informe en base al historial clínico de Doña. Eulalia Olmedo facilitado a esta doctora.



Análisis médico



Paciente de 82 daños con cuadro clínico de parálisis en ambos riñones y con tratamiento pautado de diálisis en clínica externa concertada, tres veces a la semana durante cuatro horas diarias. Último peso registrado: cuarenta y dos kilos, alimentación según pautas facultativas. No orina, sí defecaciones diarias. Analíticas regulares comprendidas entre los valores admisibles, salvo falta de hierro en la última, realizada hace tres meses, y anotada como “seguimiento en pro de valoración de transfusión de sangre” según indicaciones de su nefrólogo en la clínica Sietecoros.



Desarrollo del paciente en caso de interrupción del tratamiento



La anulación del tratamiento de diálisis supone una equiparación a la parálisis renal por lo que conlleva los mismos efectos adversos, a saber: acumulación de líquidos en el cuerpo que provocarían hipertensión arterial e hinchazón generalizada; acumulación de componentes tóxicos en sangre (principalmente urea), disminución de PH y, en consecuencia, acidificación de la sangre. También se produciría acumulación de potasio en sangre que desencadenaría arritmias cardíacas.



Tras el paso de los primeros días el paciente presentaría un cuadro de malestar general compuesto por vómitos, calambres, cansancio extremo y dificultad para respirar, a lo que seguiría un fallo multiorgánico que provocaría la muerte.



Conclusión



Aunque resulta difícil precisar el tiempo de vida ante una situación de interrupción de tratamiento de diálisis en un paciente con un historial como el de Eulalia Olmedo, haciendo una previsión no exacta podría tomarse como tiempo de referencia antes de la muerte entre cinco y once días.


El Cabo Martínez devolvió el informe médico al expediente y pensó que, después de los cinco días que llevaba desaparecida y los siete sin hacer diálisis, lo mejor para Eulalia Olmedo sería estar muerta.

2 comentarios:

  1. Buenísima toda esa jerga policial y médica. Me chocaba al principio que el informe lo generase la Guardia Civil, siendo en apariencia, un asunto médico, pero luego cobra sentido.

    Si esta es la versión menos buena, cómo será la buena. Deseando leer esa novela. ¡Enhorabuena!

    Un abrazo.

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    1. Choca porque era meter algo estático dentro de una novela muy dinámica, por eso consideré mejor retirarlo. Yo a los lectores beta los tengo muy en cuenta, ola verdad. Muchas gracias por tus palabras, Rebeca :) Biquiños!

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