jueves, 17 de octubre de 2019

Cómo gestionar bien las redes sociales si eres escritor

Redes sociales de un escritor

En septiembre viajé a Nueva York y, cómo podrás imaginar, visité un montón de sitios. Fue como meterme en los paisajes de algunos de los libros que he leído.

Cuando recorres una ciudad tan grande se agradece llegar a destino y sentarte un buen rato a descansar mientras miras aquello que has ido a ver. Pero en este viaje me he dado cuenta de que me pasa algo que no le ocurre a la mayoría de la gente:


Una vez que paso un rato mirando el monumento en cuestión la vista se me va a las personas. Observo lo que hacen, cómo se comportan, si sonríen o si parecen tristes. Me gusta mucho intentar adivinar qué tipo de relación tienen los miembros de un mismo grupo, a veces ves que se llevan bien y, otras veces, los pillas en medio de una discusión. Me fijo también en el físico e intento saber si la raza se corresponde con su país y con las costumbres que tenemos asociadas a dicho territorio.

Supongo que todo eso me viene del vicio ese que tengo (y del que no sé si te habrás dado cuenta) que es escribir.

Pues eso mismo que me ha ocurrido en Nueva York (y en tantos otros lugares cada día) me sucede también cuando abro las redes sociales. Twitter es como la plaza de un manicomio donde todo el mundo grita y nadie escucha. Instagram es como el escaparate de una tienda. Y del resto de redes no voy a opinar porque no estoy en ellas ni se me espera. Pero ¿cuánta gente que usa esas redes sociales se para a tener una relación de calidad con sus seguidores o con aquellos a los que sigue?

Hoy te propongo un reto: cuenta el número de personas a las que sigues en una red social (por ejemplo Twitter). Anota el número de personas a las que ya ni te acordabas que seguías o que apenas conoces. De las que conoces, pásate por su perfil y anota cuántas hace más de tres meses que no publican nada, cuántas hace más de seis meses, cuántas hace más de un año, y cuántas han cerrado su perfil y no te habías dado ni cuenta. Te sorprenderás, créeme. Las matemáticas nunca mienten. Yo he realizado este experimento hace poco y he dejado de seguir a unas ochenta personas menos y por motivos como esos: simplemente, ya no están.

Las relaciones en redes sociales (y más si eres escritor) deberían ser de calidad. No digo que tengas que hablar con todo el mundo todos los días o que debas conocer cada detalle de su vida, porque eso es imposible incluso con los amigos del día a día. Pero el tiempo que pasas en redes sociales sí deberías emplearlo en conocer un poco más a aquellos que te han parecido lo suficientemente interesantes en su día como para darle al botón de seguir.

Interactúa, y no siempre con la misma gente, porque si solo quieres hablar con los mismos de siempre, quizá deberías seguirlos solo a ellos. Es normal que seamos más afines y tengamos más relación con cierta gente, pero deberíamos dejar a un lado nuestra timidez (otro de esos vicios de los escritores) y empezar a conocer a las personas de verdad.

Responde siempre cuando te mencionen. No eres Jennifer Aniston, que acaba de abrirse una cuenta en Instagram y en menos de un día tiene casi medio millón de comentarios en su primera foto y más de nueve millones de seguidores. Entiendo que una persona así no pueda abarcar todo eso. Pero tú, que a lo mejor te hablan cinco personas (o ponle cincuenta), ¿de verdad no puedes contestar al menos con un "gracias" cuando un lector te dice que se ha leído tu libro y le ha gustado?

Porque a mí me ha pasado con un escritor que no tiene ni doscientos seguidores más que yo, que le he comentado que me iba a leer su libro y no le ha dado ni un "me gusta" al tweet. No está obligado a hacerlo, cierto. Cada uno está en su derecho de gestionar su cuenta de Twitter como le venga en gana. Pero en lo que a mí respecta, si un escritor (o cualquier otra persona) va a contestarme solo cuando le interesa, yo voy a seguir su cuenta solo cuando me interese, es decir, nunca.

Hay un montón de blogs con artículos sobre cómo tener un perfil diez según en qué red social te muevas, cómo usar cada herramienta de esa red, cómo interpretar las estadísticas. En fin, cosas que te ayudarán a tener un perfil acorde a tu faceta de escritor y que te ayudarán a llegar a más gente. Pero mantener a esa gente y que se quede contigo compartiendo tus locuras, esa es otra historia. ¿De qué sirve conseguir diez seguidores hoy si mañana se van quince?

Olvida el "te sigo y cuando me sigues dejo de seguirte", el followback nunca ha estado de moda, créeme.

Y ni se te ocurra comprar seguidores, que está muy feo y se nota cuando alguien lo hace. Usa ese dinero en, por ejemplo, corregir bien tu próxima novela, que va a estar mucho mejor empleado.

Sé que escritor es el que escribe, y que debe centrar el tiempo que tenga disponible en ello, pero si decides tener redes sociales, los minutos que vayas a dedicarle úsalos con cariño, siendo consciente de que las redes son sociales porque están compuestas por personas. La aplicación es una mera herramienta. Tú, escritor, no quieres que la gente te vea en su pantalla, quieres que la gente te mire porque logras traspasarla. Solo cuando llegas de verdad a alguien es cuando tienes unas redes sociales de calidad, aumentan tus seguidores y vendes más libros.

Porque, al final, conectar con el lector es la esencia de escribir. 

4 comentarios:

  1. No les he pillado la gracia a las redes sociales. Será que las he probado poco, pero no me gustan. En facebook, llevaré como 8 o 9 años y tengo poco más de 50 amigos. Solo entro para poner el enlace de una entrada en el blog.
    Besos.

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    1. A algunas cuesta trabajo quererlas, yo creo que solo es cuestión de encontrar una que te enamore, en tu caso bien podría ser Blogger. Biquiños!

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  2. Creo que son buenos consejos, sobre todo para los que empiezan. Hoy en día la mejor publicidad está en las redes sociales.
    Besotes!!!

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  3. Sí que lo está, es que es la única manera que tenemos de conectar, sobre todo cuando somos gente de partes tan distantes del mundo. Biquiños!

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