jueves, 12 de diciembre de 2019

Me inspiro en ti

Inspiración para escribir novela negra

Cuando me pongo delante del ordenador, con una taza de Mr. Wonderful en la que puede leerse "Hoy todo me resbala" llena de leche con Nesquick y un pedazo de bizcocho casero que no he hecho yo, tengo que sacar de dentro y de fuera todo lo que tengo, y lo que no, para dar lo mejor de mí sobre las teclas. ¿Cómo se consigue que un texto esté lleno de verdad contando una mentira? Yo lo logro así:


Cada cosa que ocurre en el mundo, por pequeña que sea, conlleva una reacción que en gran parte de los casos no podremos apreciar; o sí, pero llega tan tarde que nos hemos olvidado de cuál es el verdadero detonante.

A mí siempre me gustó escribir, pero cuando hacía mucho que todos escuchaban CDs yo seguía con mi walkman, así que ni te cuento lo que tardé en saber todas las posibilidades que un ordenador y, sobre todo, internet, ponía a mi alcance.

Cuando tenía diecisiete años conocí a un chico que escribía un blog en MySpace de MSN. ¿Alguien se acuerda? Lo sé, siempre me he sentido viejoven, pero ahora parece que soy vie... de verdad. En ese blog este chico escribía para desahogarse, tenía un compañero de habitación en la residencia universitaria que era un cerdo. Empecé a leer sus historias, me hacían gracia, pero lo más importante fue que pensé: "Sí, yo también quiero escribir historias y compartirlas".

De eso hace ya quince años y ese fue el detonante, el motivo por el que hoy me tienes aquí. ¿Qué posibilidades había de que conociese a esa persona en aquel momento cuando vivíamos a unos cincuenta kilómetros? ¿Y de que a él también le gustase escribir y tuviese un blog? ¿Y de que a mí finalmente me gustase eso de los blogs? Entiendo que en los libros todo debería estar justificado por la trama, pero abre tu mente a las casualidades literarias porque, igual que en la vida real, existen.

Hay casualidades que no te apetece recordar y otras que te guían por un mar de historias. Es por eso que no me gusta estar delante de las cámaras y conozco a muchos fotógrafos. Por ello también escribí un thriller cuando estaba convencida de que no era capaz.

Hace veintitrés años me llevé una buena ostia (literal). Hace veinte hacía teatro y quería ser actriz, hasta que descubrí que los actores tienen que besar a desconocidos y tuve que reconocer que soy más tímida que un camaleón transparente. Hace diecisiete estaba empezando de nuevo. Hace quince estaba terminando mi carrera, mientras trabajaba a la vez, y estaba muy cansada. Hace catorce volví a comenzar y volví a perder. Y volví a empezar y perder una y otra vez hasta hoy, y hasta mañana, y hasta ojalá toda una vida, porque eso significará que seguimos aquí.

Sentí el viento y la brisa del mar, creí que había dejado de buscar imposibles hace tiempo porque no sabía que era imposible todo lo que estaba haciendo. Lo pasé mal con todas las de la ley. Pude evolucionar un par de veces más hasta encontrar algo que me apasiona durante ocho horas al día. Me sigo sacando fotos, cada vez con más sonrisas, porque me voy acostumbrando.

Hace tres años publiqué una historia que quería contar y el año que viene publicaré una que necesito contar.

Volví a estudiar como siempre, suspendiendo como nunca. Tengo un gabinete de crisis, tanto de estudios como literario.

Paso más tiempo en Instagram que en ninguna otra red social porque está llena de gente que me inspira, no porque pongan la parte más bella y edulcorada de su vida, sino porque ponen la más graciosa, sea buena o mala. Me he encontrado magia, convirtiéndome en la niña que nunca me permití ser.

Siempre quise ser un témpano, no por no sufrir (eso es imposible), sino para evitar mostrar debilidad, hasta que me di cuenta de que para escribir, o muestras tu debilidad, o estás muerta.

Casi nunca me inspiro en las personas, sino en la manera en que me hacen sentir. Porque, como te contaba, cada interacción tiene una consecuencia.

Gracias a los que han vuelto y a los que nunca se van, a los que se van, pero siguen ahí, en silencio. Doy gracias por todo lo que he sentido gracias a lo que visto que, por suerte, no ha sido poco:

He visto a un chico tocar la batería en medio de lechugas con cara de serio, pero haciéndome reír. He visto paisajes impresionantes, mucho orton y demasiado magenta (o no...). He seguido a un pollo por el mundo, he disfrutado cada versión absurda de mi cuadro favorito (y lo seguiré haciendo). Me he encontrado puro noir. Me he escapado de habitaciones cerradas con llave por fuera, como tantas otras veces, en realidad.

Por fin le he puesto mi olor preferido al té mientras contemplaba muñecos con alma. He presenciado muchas primeras veces y muchos segundos intentos, y terceros, y... Me han llevado a una realidad mágica y pelirroja, y a una biblioteca olvidada, pero llena de vida. También he vuelto a los noventa. Me he pasado por los Hamptons y he puesto música criminal. Me he topado con vídeos muy noir y muy divertidos, porque la mezcla es el comienzo de todas las pasiones.

He llenado de frases mis estanterías y de libros terminados en caras (o caras terminados en libros). He encontrado el feelgood en conejos y tazas de té. Me ha dejado en ridículo gente que se cae y se levanta más rápido que yo. Y nunca te sientas orgulloso al decir que eres fuerte, hay quien, por desgracia, te mostrará que puedes serlo más.

He visto imágenes de terror que me han hecho reír más que el chiste del mago y el alien. Conozco a gente muy parecida a concursantes de Pasapalabra que te dan una lección cada vez que escriben un tweet. Conozco también a hombres rodeados de gatos y brilli brilli que no saben lo fuertes que son ni lo mucho que te inspiran.

He viajado mucho este año y aprendido mucho más. He intercambiado algunas palabras, frases, e incluso charlas enteras con gente que sabe mirar más allá del aspecto de soberbia que solo esconde timidez.

Todo lo que he sentido este año me inspira, cada carta, cada sonrisa, cada palabra, cada silencio, cada lágrima, cada cansancio cuando sale la luna y, a veces, también cuando sale el sol. Soy lo que soy y lo que otras personas me han permitido ser y me han ayudado a ser. He hablado mucho, pero no he concretado nada. ¿Te encuentras entre estas líneas? Porque sí, este año me he inspirado en mí y, sobre todo, en ti.

Para acabar este 2019 he hecho mi TopNine de Instagram ayer y he decidido despedirme del blog hoy hasta año nuevo. ¿Por qué hoy y no a final de año? Porque las tradiciones están para romperlas. Así que para el año nuevo solo te deseo una casualidad que rompa con tu libro y te lleve a una apasionante nueva historia.


P.D.: Nos vemos el próximo jueves 9 de enero aquí en el blog, aunque habrá e-mail a la lista de correo pronto. Si no estás apuntado, ¡corre! Me encanta charlar los sábados con una taza de Nesquick entre las manos. Aquí te dejo la llave para entrar.

4 comentarios:

  1. Qué auténtica eres! Me encanta cuando te abres así, y eres capaz de expresar tan bien todo lo que sientes. Felices fiestas guapa! Y que tengas una muy buena entrada de año!
    Besotes!!!

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  2. ¡Hola! He disfrutado mucho leyendo tu reseña, una reseña en la que cuentas mucho de ti, de tu vida, de tu evolución y me gusta mucho tu forma de narrar.
    ¡Te deseo unas felices Fiestas Navideñas y un maravilloso año 2020 llenito de cosas buenas
    Un beso

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    1. Hola, Marian. Mi 2020 será maravillosa si sigue apareciendo por aquí gente como vosotras. Biquñiños mil!

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  3. Intento ser auténtica siempre, aunque unas veces se nota más que otras. Felices fiestas a ti también. Biquiños!

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